yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy llega en medio de un bostezo,
algo absurda y distraída como solía llegar,
a medio mañana, poco después del café,
turbia, despeinada
y con un humor
que asustaba a los mil diablos.
Hoy ha llegado justo después de encender un cigarro prohibido,
no tuve tiempo de escuchar su voz,
tampoco era necesario,
ella sabe que su olor es suficiente,
que la inacción de sus piernas es todo lo que necesito
para reconocer su silueta aquí o en marte.
Se quedó poco tiempo, no es tan fácil detenerla
después de un año de ausencia,
tan solo despeinó un recuerdo,
miró frugal este poema
y se alejó conforme de irritar mi pensamiento.
Las ausencias duelen menos doce meses después de su fuga,
cuando rompió los pactos de atracción
y destrozó a patadas sus promesas
de amor eterno.
algo absurda y distraída como solía llegar,
a medio mañana, poco después del café,
turbia, despeinada
y con un humor
que asustaba a los mil diablos.
Hoy ha llegado justo después de encender un cigarro prohibido,
no tuve tiempo de escuchar su voz,
tampoco era necesario,
ella sabe que su olor es suficiente,
que la inacción de sus piernas es todo lo que necesito
para reconocer su silueta aquí o en marte.
Se quedó poco tiempo, no es tan fácil detenerla
después de un año de ausencia,
tan solo despeinó un recuerdo,
miró frugal este poema
y se alejó conforme de irritar mi pensamiento.
Las ausencias duelen menos doce meses después de su fuga,
cuando rompió los pactos de atracción
y destrozó a patadas sus promesas
de amor eterno.