Évano
Libre, sin dioses.
Las rejas de la cárcel
para los negros fueron.
Pero más rejas lucieron
los blancos en sus cabezas.
Masticar el odio recibido
y vomitarlo como amor
en sus caras pálidas,
es tolerancia que avergüenza.
De la mirada cálida
aún después del restriego
de los ojos por las catacumbas
de la pérfida cristiana
surgieron las armas
de las alas;
para desarmar a tantos diablos
y pasearlos desnudos
por los mundos
de los cabizbajos moribundos.
Mundos de manos siempre
en los bolsillos.
Pasead la victoria del amor ajeno
y volved ahora
a vuestras catacumbas de siempre.
Y luego volved y salid,
cuando forjéis a otro adalid
que martirice a la razón.
Entonces defended
al próximo ángel
martirizado por la sinrazón.
Quizás entonces alguien os crea.
para los negros fueron.
Pero más rejas lucieron
los blancos en sus cabezas.
Masticar el odio recibido
y vomitarlo como amor
en sus caras pálidas,
es tolerancia que avergüenza.
De la mirada cálida
aún después del restriego
de los ojos por las catacumbas
de la pérfida cristiana
surgieron las armas
de las alas;
para desarmar a tantos diablos
y pasearlos desnudos
por los mundos
de los cabizbajos moribundos.
Mundos de manos siempre
en los bolsillos.
Pasead la victoria del amor ajeno
y volved ahora
a vuestras catacumbas de siempre.
Y luego volved y salid,
cuando forjéis a otro adalid
que martirice a la razón.
Entonces defended
al próximo ángel
martirizado por la sinrazón.
Quizás entonces alguien os crea.