Azul Dean
Poeta fiel al portal
Madrugar
es siempre el mismo cataclismo
de luchar contra la cafetera que no gotea
y pasar (antes) los pies sobrecogidos por el huracán abovedado
de los diarios de ayer.
Yacen estos desparejados y abiertos sobre la alfombra de Mariscal
con dibujos imprecisos
de palmeras de ramas ambidiestras
hacia las que trepan monos cariblancos
con ackees sin madurar entre los dientes.
Se arruinó el tipo, dicen,
y no me extraña.
Los cariblancos
se han vuelto con los años
cari tristes.
Casi al alba
encontrar de nuevo la belleza frente al macizo de orquídeas impares de mi madre
y apagar el televisor
al que mi padre tiene prometida vida eterna.
Metódicamente recorrer el trecho del salón a la azotea
con silencios-pasos prudentes de ruido sin estorbos
a ventilar sin luces los últimos augurios
de otra mala noche.
No es cuestión de haber dormido o no
es costumbre que en el tiempo se incrementa:
Si ayer fue a las seis
hoy fue a las cinco y media.
Me estoy haciendo viejo a base de pasos silenciosos y de años.
Por fin el café, el queso y el membrillo
y de nuevo al estudio
donde una Mari Blanca recuerdo de Madrid
sujeta entre las manos un pastillero de huesos de caballo
recuerdo de Jaipur o de Maharraka.
Ya ni recuerdo, pero aún decido:
MediaMarkt-Cocina-Café y té-Cafeteras Express -Ultra compacta-Capuccino ajustable-sistema de goteo.
Mañana a las cinco
mi vida va a cambiar.
es siempre el mismo cataclismo
de luchar contra la cafetera que no gotea
y pasar (antes) los pies sobrecogidos por el huracán abovedado
de los diarios de ayer.
Yacen estos desparejados y abiertos sobre la alfombra de Mariscal
con dibujos imprecisos
de palmeras de ramas ambidiestras
hacia las que trepan monos cariblancos
con ackees sin madurar entre los dientes.
Se arruinó el tipo, dicen,
y no me extraña.
Los cariblancos
se han vuelto con los años
cari tristes.
Casi al alba
encontrar de nuevo la belleza frente al macizo de orquídeas impares de mi madre
y apagar el televisor
al que mi padre tiene prometida vida eterna.
Metódicamente recorrer el trecho del salón a la azotea
con silencios-pasos prudentes de ruido sin estorbos
a ventilar sin luces los últimos augurios
de otra mala noche.
No es cuestión de haber dormido o no
es costumbre que en el tiempo se incrementa:
Si ayer fue a las seis
hoy fue a las cinco y media.
Me estoy haciendo viejo a base de pasos silenciosos y de años.
Por fin el café, el queso y el membrillo
y de nuevo al estudio
donde una Mari Blanca recuerdo de Madrid
sujeta entre las manos un pastillero de huesos de caballo
recuerdo de Jaipur o de Maharraka.
Ya ni recuerdo, pero aún decido:
MediaMarkt-Cocina-Café y té-Cafeteras Express -Ultra compacta-Capuccino ajustable-sistema de goteo.
Mañana a las cinco
mi vida va a cambiar.