Praia
Poeta asiduo al portal
Entre los matorrales secos emerge una silueta
delineada por el brillo de la luna en una oscura noche,
a lo largo de un manantial perlado
el néctar mágico derrama su espuma,
es la hora donde todo es silencio
y se gozan los seres en un soneto profundo
que los oídos humanos no pueden captar,
las bestias dormitan en el fondo de la bruma
y se separan de esta hermosa realidad.
Un abismo en el tiempo marca el minuto preciso
en que hadas encantadas viajan por el cielo,
abren sus alas los elfos que dominan el vuelo
y encienden sus tintineantes brillos los que nocturnos se hacen llamar.
En su pelaje blanco la silueta logra salir
llena de vida y majestuosidad,
un sólo cuerno, un sólo norte marcado,
la belleza inexplicable, la delicadeza profunda
y aquellas brillantes perlas que sus ojos ilustran se abren a la vida
en este templo de amor y pureza donde no hay cabida mundana,
el cielo de los desdichados, el castillo de los oprimidos,
el mágico palacio que le es negado a los afortunados
por perecer en su felicidad ilustrada
dedicados a renunciar a su belleza real.