Xavier Taboada
Poeta asiduo al portal
Dibujaba senderos
cuando tu voz oí,
sorprendido y deslumbrado
en un bosque de encantos me descubrí,
bosque de viento y dulzura
de magia y ternura.
El sol resplandecía intensamente,
tu rostro en el cielo se dibuja,
y un ángel a lo lejos
cauteloso contempla.
Un sueño profundo me invadió,
caí al pasto lentamente,
una melodía se escucha,
desde el riachuelo
las aves cantan para ti.
Los recuerdos de personas muy queridas me invaden,
en el silencio la brisa se oye llegar,
hay mucha calma en tu recinto,
mucha paz y tranquilidad.
Una mano se extiende de entre las rosas,
me invita con ella jugar,
vayamos a un lugar nuevo donde juntos podamos soñar.
Abrázate pronto a mi espalda,
y vayamos a volar,
donde todo sea bueno y tranquilo,
y las estrellas se puedan cambiar.
Salgamos a jugar deprisa en la mañana,
por la tarde robémosle una sonrisa a Dios,
con poemas y pantomimas,
con canciones y cuentos,
por que cuando Dios sonríe,
toda la tierra se alegra.
Baila, que la alegría continúe
¿Has visto lugar tan bello antes?
colmado de ríos y jardines,
el prado es suave y liso,
provoca un suspiro afable
Tus ojos me contemplan mientras juego,
cuidas de mi andar,
la noche cae,
y rápidamente de tu mano
repartes en el cielo
un puñado de astros
para que su luz nos muestre el camino al regresar.
Culminada la jornada,
los ángeles no cesan de tocar,
con una sonrisa me dan la despedida
de este mágico lugar,
gracias por la experiencia vivida,
prometo visitarte más seguido
cada noche de mi vida.
cuando tu voz oí,
sorprendido y deslumbrado
en un bosque de encantos me descubrí,
bosque de viento y dulzura
de magia y ternura.
El sol resplandecía intensamente,
tu rostro en el cielo se dibuja,
y un ángel a lo lejos
cauteloso contempla.
Un sueño profundo me invadió,
caí al pasto lentamente,
una melodía se escucha,
desde el riachuelo
las aves cantan para ti.
Los recuerdos de personas muy queridas me invaden,
en el silencio la brisa se oye llegar,
hay mucha calma en tu recinto,
mucha paz y tranquilidad.
Una mano se extiende de entre las rosas,
me invita con ella jugar,
vayamos a un lugar nuevo donde juntos podamos soñar.
Abrázate pronto a mi espalda,
y vayamos a volar,
donde todo sea bueno y tranquilo,
y las estrellas se puedan cambiar.
Salgamos a jugar deprisa en la mañana,
por la tarde robémosle una sonrisa a Dios,
con poemas y pantomimas,
con canciones y cuentos,
por que cuando Dios sonríe,
toda la tierra se alegra.
Baila, que la alegría continúe
¿Has visto lugar tan bello antes?
colmado de ríos y jardines,
el prado es suave y liso,
provoca un suspiro afable
Tus ojos me contemplan mientras juego,
cuidas de mi andar,
la noche cae,
y rápidamente de tu mano
repartes en el cielo
un puñado de astros
para que su luz nos muestre el camino al regresar.
Culminada la jornada,
los ángeles no cesan de tocar,
con una sonrisa me dan la despedida
de este mágico lugar,
gracias por la experiencia vivida,
prometo visitarte más seguido
cada noche de mi vida.
Inmago