frankaussill
Poeta adicto al portal
MALDITA ESTUPIDEZ
Maldita estupidez que me ciega y daña con loco accionar los senderos de mi vida y con lujuria y desapego me condena a ser tuyo y con mi maldito orgullo me enloquezco de cordura.
Que estúpido vivir al que me condenas, que vivir sin fines y sin voluntad; yo estoy aquí y tu ni conmigo estas; ni siquiera te interesa saber porque te persigo, ni siquiera me persigues para saber en qué me intereso, pero conmigo vas; conmigo estas y contigo voy sin sentir y sin vivir.
¿Que caminos de fortuna piensas hallar en mí?, ¿que fortuna sin caminos te puedo ofrecer yo?, que desafortunado soy al tenerte conmigo siempre. Que días tan fatídicos me acompañan, que desdén de amor me persigue, que vano es este cielo que me has dado.
Hoy quiero pedir que me devuelvas la vida, quiero que me la entregues ilesa y que entiendas porqué me quise ir de ti y que la lluvia de tu tierra, empape tu corazón y lo sature de entendimiento y razón, y que sea Dios quien te diga lo que yo he sufrido por haberte dado mi ser.
Francisco Causil
Maldita estupidez que me ciega y daña con loco accionar los senderos de mi vida y con lujuria y desapego me condena a ser tuyo y con mi maldito orgullo me enloquezco de cordura.
Que estúpido vivir al que me condenas, que vivir sin fines y sin voluntad; yo estoy aquí y tu ni conmigo estas; ni siquiera te interesa saber porque te persigo, ni siquiera me persigues para saber en qué me intereso, pero conmigo vas; conmigo estas y contigo voy sin sentir y sin vivir.
¿Que caminos de fortuna piensas hallar en mí?, ¿que fortuna sin caminos te puedo ofrecer yo?, que desafortunado soy al tenerte conmigo siempre. Que días tan fatídicos me acompañan, que desdén de amor me persigue, que vano es este cielo que me has dado.
Hoy quiero pedir que me devuelvas la vida, quiero que me la entregues ilesa y que entiendas porqué me quise ir de ti y que la lluvia de tu tierra, empape tu corazón y lo sature de entendimiento y razón, y que sea Dios quien te diga lo que yo he sufrido por haberte dado mi ser.
Francisco Causil
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