Maldita zorra libre.

Álex Hernández

Poeta recién llegado
Una palabra de su boca
derretía todos los casquetes
polares de mi corazón.

Me rompió los esquemas,
e hizo de su locura
un lugar donde vivir.

Una puta loca,
cómo una bala perdida,
cómo la risa del culpable.
cómo el tabaco sobre el papel fino
cómo una caricia antes del beso,
cómo el pero, antes del te quiero:
movía sus piernas de puta madre,
y le daba la risa,
y lloraba con tanta alegría,
que ya no sabía la diferencia
entre la soledad y la tristeza.


Dependía de ella coserse la boca
y besarse el corazón: le llamaban
“GRECIA”. Por todas las costuras
sobre sus hombros,
pero seguía siendo increíblemente
preciosa,
por toda la libertad que le costo
el frío de sus pies.



Era la dopamina
que dictaminaba
el curso insustancial,

de la magia que desprendían
mis dedos,
al hablar de ella.


La quería porque jamás le había conocido
con tanta calma
y paz.


Y me he vuelto egoísta,
porque todos sus besos los quiero para mí.
Y me llega la tristeza
pensando
en el rojizo de sus labios,
en el azul de sus venas,
en lo mucho que he de extrañar
a esa puta loca,
cuando me diga que no
.

— Álex Hernández. Poema 112: maldita zorra libre.
 
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