El viejo arrayán tostado por tus flagelantes besos de amor pernicioso,se va pudriendo al compás de una letanía satánica que contumaces cartujos de mirada pétrea se vanaglorian en difundir con sus bocas sedientas de mácula malévola;teñida de oscurantista secreto divino que se pudre en tus manos invisibles para el blasfemo pecador que sólo sabe cacarear letanías de fogosas lumbreras fatuas;que se apagan ante el pétreo mirar de tus punzantes ojos grises,salpimentados con la sangre impura que cae a horcajadas de las venas abiertas de tu pecho soberbio y henchido de vanagloria santa e infernal.¡Oh!,poseída mujer de pérfido semblante...Es necesario que escojas la daga de punta más afilada para hincarla en tu corazón de piedra y así dejar volar tu violento espíritu hacia la esfera luminosa de la beatífica piedad.Donde te espera impaciente el amante rocoso que nunca da su luminoso brazo de ascuas consumido a torcer;a menos que tú,demonio de falaz semblante le des como despedida el negro beso de la hiriente muerte.