Nat Guttlein
さん
Mamá, aquel villano que solía encontrarse entre las letras que acaparaban tus cuentos de media noche, ahora mismo me mira a los ojos y susurra un te amo. Aquel monstruo que se deslizaba con apariencia a fantasma, por debajo de la cama, me mira con ojos repletos de fantasías. Recuerdo aún tus lecturas y cuánto miedo me podían provocar, pero nunca pensé que todo ése terror, podría poseer caderas de Venus y labios con sabor a cereza.
Mamá tú que siempre sabías expresar con tus manos, tu voz que luchaba por no quedarse seca y tu humor alegre, la valentía de tus héroes, o de las heroínas con capa y espada. No me enseñaste a defenderme de estos besos que me dejan perplejo. Como aquel lobo disfrazado de abuela, que ahora mismo se vislumbra entre mi pecho, pero con cabello de ángel.
Escuchaba atento tus relatos, con la luz brillando de fondo y el gato ronroneando. Mamá explicame, porqué tus historias acabaron siempre en finales felices, porque yo sigo aún esperando el mío
Mamá tú que siempre sabías expresar con tus manos, tu voz que luchaba por no quedarse seca y tu humor alegre, la valentía de tus héroes, o de las heroínas con capa y espada. No me enseñaste a defenderme de estos besos que me dejan perplejo. Como aquel lobo disfrazado de abuela, que ahora mismo se vislumbra entre mi pecho, pero con cabello de ángel.
Escuchaba atento tus relatos, con la luz brillando de fondo y el gato ronroneando. Mamá explicame, porqué tus historias acabaron siempre en finales felices, porque yo sigo aún esperando el mío