danie
solo un pensamiento...
Empieza el día
amanecen los sueños
se escapa un gélido suspiro
de la voz muda de mi transeúnte deseo
las nubes se ensimisman
como sombras póstumas de la niebla perenne
una nebulosa envuelve al cuerpo
con pesadas cadenas sin franquicia ni argumento
la soledad se ataña a los huesos
y un torbellino de lo que fue
deja desechas
las palabras huérfanas del adiós
de esos minuciosos roces
de esos húmedos besos de felpa
partiendo allá / a lo lejos
la vida en su ruta de desvarío
no se despide siquiera de esta fascista utopía
de las alboradas matutinas
que amotinan a las horas
volviendo al tiempo
una cárcel perpetua para mis simientes
empiezan los días
con la jornada de los sentidos
exhumando el rastro de tus pasos
los enconos
y los ubérrimos ronquidos
de los pulmones de mi espasmo
empiezan los días
y las cenizas del mañana
se fosilizan en las dudas del presente
no hay perdones ni redenciones
sólo incriminadas lápidas que caen sobre mi cruz
y mientras más cavilo
la morriña toma la forma de tu voz
trinando como campanas al viento
como buidos cuchillos clavándose en el mármol
de mi fantasía sin corazón
así veo como nacen los días
también veo a la rosa teñida de grises
como diluvia el cielo sus lágrimas de dolor
pero empiezan los días
y eso significa que el despertador suena
y hay que levantarse del catre
para respirar esta martirizada rutina
amanecen los sueños
se escapa un gélido suspiro
de la voz muda de mi transeúnte deseo
las nubes se ensimisman
como sombras póstumas de la niebla perenne
una nebulosa envuelve al cuerpo
con pesadas cadenas sin franquicia ni argumento
la soledad se ataña a los huesos
y un torbellino de lo que fue
deja desechas
las palabras huérfanas del adiós
de esos minuciosos roces
de esos húmedos besos de felpa
partiendo allá / a lo lejos
la vida en su ruta de desvarío
no se despide siquiera de esta fascista utopía
de las alboradas matutinas
que amotinan a las horas
volviendo al tiempo
una cárcel perpetua para mis simientes
empiezan los días
con la jornada de los sentidos
exhumando el rastro de tus pasos
los enconos
y los ubérrimos ronquidos
de los pulmones de mi espasmo
empiezan los días
y las cenizas del mañana
se fosilizan en las dudas del presente
no hay perdones ni redenciones
sólo incriminadas lápidas que caen sobre mi cruz
y mientras más cavilo
la morriña toma la forma de tu voz
trinando como campanas al viento
como buidos cuchillos clavándose en el mármol
de mi fantasía sin corazón
así veo como nacen los días
también veo a la rosa teñida de grises
como diluvia el cielo sus lágrimas de dolor
pero empiezan los días
y eso significa que el despertador suena
y hay que levantarse del catre
para respirar esta martirizada rutina