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Manual de cómo fingir que no duele

Tema en 'Prosa: Melancólicos' comenzado por Jose Anibal Ortiz Lozada, 15 de Febrero de 2026 a las 1:06 PM. Respuestas: 0 | Visitas: 12

  1. Jose Anibal Ortiz Lozada

    Jose Anibal Ortiz Lozada Poeta adicto al portal

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    Primero sonríe.

    Hazlo despacio, como quien coloca una máscara delicada sobre una grieta reciente. Que no se note el temblor en la comisura de los labios. Que la luz rebote en tu cara y nadie sospeche la tormenta.

    Luego camina como si el suelo no estuviera hecho de vidrio. Como si cada paso no fuera una negociación con el dolor. Como si tus pies no supieran que debajo hay fragmentos del ayer esperando atravesarte.

    Nadie necesita saber que por dentro estás desmontando una casa entera. Que arrancas marcos de puertas donde aún cuelgan recuerdos. Que desmontas ventanas por donde entraba una voz. Que barres restos de promesas rotas como si fueran polvo común, cuando en realidad son huesos.

    Desmontar una casa por dentro toma tiempo. No se hace con ruido. Se hace en silencio. Se hace mientras respondes mensajes, mientras trabajas, mientras dices “todo bien” con naturalidad ensayada.

    El truco no es dejar de sentir; eso sería imposible. El truco es aprender a hablar mientras el corazón se astilla. Aprender a sostener conversaciones mientras algo cruje en el pecho. Aprender a mirar a los ojos sin que se note que por dentro estás recogiendo pedazos.

    Fingir que no duele no es mentir. Es sobrevivir. Es darte permiso de no explicar lo que aún no entiendes. Es proteger la herida mientras cicatriza, aunque nadie vea la sangre.

    Hay dolores que no se exhiben. Se administran. Se guardan como brasas bajo la piel. Y uno aprende a respirar encima de ellas sin incendiarse.

    Después sigue caminando.
    No porque no duela, sino porque sigues vivo.
     
    #1

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