ricardo felipe
Poeta recién llegado
Adherido a tu cuerpo,
mirándote a los ojos,
jubiloso del momento,
ingreso por el túnel del tiempo y me consigo con tu alma,
¡Sabrás tú, cuanto grito se acumuló en mi templo!
Cada vez que mis manos descubrían tu piel, poro por poro.
¡Oh Dios! Ha llegado el momento,
la meta de mis deseos,
el trabajo inalcanzable de un beso por alcanzar tu íntimo silencio,
lujuria y sentimiento vestidos de amor,
con las sábanas de testigo de todas las cosas que hicimos.
No hay preguntas del pasado, del presente, ni futuro,
sólo hay un cuadro en la pared, una cama desconocida y un amor prohibido,
una camisa rota en la desesperación de alcanzar la cima del sentimiento,
y dos cuerpos encadenándose en el recuerdo.
Adherido a tu cuerpo,
Adherida a mi tiempo,
aquí quedamos intentando parar el reloj de arena,
con una sensación de paz y el corazón llegando a pulsaciones máximas,
tomándonos una foto con la nostalgia, con el deseo y con las ansias,
listos para seguir cada quien su camino sin exigir nada a cambio.
Pero a cambio, buscando un nuevo encuentro.
Ricardo Felipe
Un soñador sin mucha estirpe
mirándote a los ojos,
jubiloso del momento,
ingreso por el túnel del tiempo y me consigo con tu alma,
¡Sabrás tú, cuanto grito se acumuló en mi templo!
Cada vez que mis manos descubrían tu piel, poro por poro.
¡Oh Dios! Ha llegado el momento,
la meta de mis deseos,
el trabajo inalcanzable de un beso por alcanzar tu íntimo silencio,
lujuria y sentimiento vestidos de amor,
con las sábanas de testigo de todas las cosas que hicimos.
No hay preguntas del pasado, del presente, ni futuro,
sólo hay un cuadro en la pared, una cama desconocida y un amor prohibido,
una camisa rota en la desesperación de alcanzar la cima del sentimiento,
y dos cuerpos encadenándose en el recuerdo.
Adherido a tu cuerpo,
Adherida a mi tiempo,
aquí quedamos intentando parar el reloj de arena,
con una sensación de paz y el corazón llegando a pulsaciones máximas,
tomándonos una foto con la nostalgia, con el deseo y con las ansias,
listos para seguir cada quien su camino sin exigir nada a cambio.
Pero a cambio, buscando un nuevo encuentro.
Ricardo Felipe
Un soñador sin mucha estirpe