Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Despierta el sol detrás de la colina,
su luz me roza el rostro con su canto,
y el mar me mira, solo, desde esquina,
susurra en cada ola su quebranto.
El viento lleva el eco de tu nombre,
y el sol parece arder sobre mi espalda,
yo soy tan solo un hombre, solo un hombre,
que espera tu calor cuando me falta.
El mar te busca en cada amanecer,
te llama desde lejos, desde el fondo,
y yo lo escucho, triste, en mi querer,
mientras la piel del agua se hace hondo.
El sol se oculta lento, desmayado,
y el mar se cubre en sombras de tu ausencia,
yo quedo solo, roto y desolado,
con solo el mar y el sol como sentencia.
su luz me roza el rostro con su canto,
y el mar me mira, solo, desde esquina,
susurra en cada ola su quebranto.
El viento lleva el eco de tu nombre,
y el sol parece arder sobre mi espalda,
yo soy tan solo un hombre, solo un hombre,
que espera tu calor cuando me falta.
El mar te busca en cada amanecer,
te llama desde lejos, desde el fondo,
y yo lo escucho, triste, en mi querer,
mientras la piel del agua se hace hondo.
El sol se oculta lento, desmayado,
y el mar se cubre en sombras de tu ausencia,
yo quedo solo, roto y desolado,
con solo el mar y el sol como sentencia.