Margot

Marla

Poeta fiel al portal
No llamas.
No resuena tu voz en la esquina opuesta del bosque silencio.
Han caído sus hojas, todas, han caído en la batalla muda y asesina del tiempo,
y las piedras nos hablan, nos cuentan sus ruinas...
las piedras, tan frágiles, se quiebran tras la lluvia ácida y cobriza de otoño,
y el invierno asoma sus ojos, vuelve armiño su aura de roca.

Las manos se agrietan, Margot, y no llamas. Sangran las raíces de un árbol antiguo
donde columpiamos la dicha.

Fue ayer que jugábamos a contar estrellas,
fue ayer que inventábamos palomas y hogueras.

Sangran los espejos un sueño castrado.

Ya es de noche y me arde el silencio en las manos,
sé que al otro lado me nombras,
calladamente me piensas hermana de sombra, tú, tan bella, tan vital, tan radiante,
tan pura...

Es mejor así, morderse las manos para no quebrar el misterio,
morderse la lengua para no mentar lo innombrable.
Esperar un canto de sirenas, un golpe de luz improbable
que borre los obscenos pasos de la Parca.

¿Oyes?... son las ratas ciegas del temor que me rondan.

No llames, invierte la música, invierte el olvido,
escoge el licor de la noche, como antes, devora sus pájaros
y mantenme etérea en tu memoria, siempre,
como yo mantengo viva
tu alegría.
 
Melancolía pura para un poema doloroso y bello.

La duda ante la razón para el silencio del objeto de este amor quema ácida y atormenta a la vez
que da origen a un escrito que me ha conmovido.
 
POEMA DESTACADO
images

Seleccionado por el Jurado
Con todo el cariño
MUNDOPOESIA.COM
 
Mis sinceras felicitaciones por el merecido reconocimiento a este poema tan hermoso, Rosa. Un abrazo, querida amiga.
 
No llamas.
No resuena tu voz en la esquina opuesta del bosque silencio.
Han caído sus hojas, todas, han caído en la batalla muda y asesina del tiempo,
y las piedras nos hablan, nos cuentan sus ruinas...
las piedras, tan frágiles, se quiebran tras la lluvia ácida y cobriza de otoño,
y el invierno asoma sus ojos, vuelve armiño su aura de roca.

Las manos se agrietan, Margot, y no llamas. Sangran las raíces de un árbol antiguo
donde columpiamos la dicha.

Fue ayer que jugábamos a contar estrellas,
fue ayer que inventábamos palomas y hogueras.

Sangran los espejos un sueño castrado.

Ya es de noche y me arde el silencio en las manos,
sé que al otro lado me nombras,
calladamente me piensas hermana de sombra, tú, tan bella, tan vital, tan radiante,
tan pura...

Es mejor así, morderse las manos para no quebrar el misterio,
morderse la lengua para no mentar lo innombrable.
Esperar un canto de sirenas, un golpe de luz improbable
que borre los obscenos pasos de la Parca.

¿Oyes?... son las ratas ciegas del temor que me rondan.

No llames, invierte la música, invierte el olvido,
escoge el licor de la noche, como antes, devora sus pájaros
y mantenme etérea en tu memoria, siempre,
como yo mantengo viva
tu alegría.


Mi léxico merma considerablemente cuando me acerco a tus poemas y es sencillamente porque la grandeza de las imágenes que creas lo deja conmocionado. Y me pasa siempre...

Enorme la capacidad de transmitir que tienes Marla.

Un abrazo,

Palmira
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba