Lírico.
Exp..
Marisa
A Marisa su madre limpiadora
le avergonzaba. El tufo de su barrio
le daba asco profundo. El zafio zarrio
de un padre obrero le hizo odiar su hora.
Ella soñaba que llegaba lejos
y trabajó con saña. En una empresa
llegó a jefa de área. Y a su mesa
planeó al fin su amor, ya sin complejos.
Pero su principito no llegaba.
Más bien la malfollaba y se largaba,
y un nubarrón de angustia la seguía.
Día tras día anduvo maldiciendo
entre sus compañeros: fue perdiendo
los sueños de un amor que aborrecía.
A Marisa su madre limpiadora
le avergonzaba. El tufo de su barrio
le daba asco profundo. El zafio zarrio
de un padre obrero le hizo odiar su hora.
Ella soñaba que llegaba lejos
y trabajó con saña. En una empresa
llegó a jefa de área. Y a su mesa
planeó al fin su amor, ya sin complejos.
Pero su principito no llegaba.
Más bien la malfollaba y se largaba,
y un nubarrón de angustia la seguía.
Día tras día anduvo maldiciendo
entre sus compañeros: fue perdiendo
los sueños de un amor que aborrecía.