Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Furtivos violetas, blancos y amarillos
tañen sus dulces instrumentos
en las cálidas y alegres primaveras
escenario de vida, luz y verdor.
Allí el colibrí danza y juega
como los reyes de un paraíso lejano
donde las flores azotan sus latidos
en un bautismo explosivo de color
Una oración para los sentidos,
un verso para una voz adormecida
un canto a la vida que explosiona
restallando su belleza bajo el sol