Ziler
Poeta recién llegado
Detallo tus estados y la distancia es visible,
estalló mi pecado cargando con miedos explícitos.
Es crítico que olvides que me olvidaste,
ya que no olvidaré a la que me olvidó.
Juego con las palabras y se enredan en mis dedos,
rogando a los dioses que me devuelvan las mentiras de tu voz.
No sé si es atroz escuchar tu silencio
o es lo mejor que le puede pasar a mi corazón.
Mujer de mármol, ya tu imagen se resquebraja,
no hay forma de que los astros se vuelvan a eclipsar.
¿Hay un ápice de soledad o
solo una pena impuesta por una deidad?
Ya solo duermo en la jornada
y me despierto en noches heladas,
con delirios de hadas que vuelan persiguiendo tu fábula.
Se confabula un odio irracional a un fantasma que aspira mi alma en cada cigarrillo.
Pero calma, solo se escuchan grillos y es porque no voy a escribirte más,
quemas en cada amanecer y yo qué puedo hacer si la tinta es mi mayor piedad.
estalló mi pecado cargando con miedos explícitos.
Es crítico que olvides que me olvidaste,
ya que no olvidaré a la que me olvidó.
Juego con las palabras y se enredan en mis dedos,
rogando a los dioses que me devuelvan las mentiras de tu voz.
No sé si es atroz escuchar tu silencio
o es lo mejor que le puede pasar a mi corazón.
Mujer de mármol, ya tu imagen se resquebraja,
no hay forma de que los astros se vuelvan a eclipsar.
¿Hay un ápice de soledad o
solo una pena impuesta por una deidad?
Ya solo duermo en la jornada
y me despierto en noches heladas,
con delirios de hadas que vuelan persiguiendo tu fábula.
Se confabula un odio irracional a un fantasma que aspira mi alma en cada cigarrillo.
Pero calma, solo se escuchan grillos y es porque no voy a escribirte más,
quemas en cada amanecer y yo qué puedo hacer si la tinta es mi mayor piedad.
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