Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Te esperé en noviembre todo el año de anoche,
pero todavía tardé en nacer hasta que tus manos
lo quisieron. Anduve sin cuerpo por las alcantarillas
y malvendí mi alma borracha a cualquiera
que pudiera inventarme a semejanza de un pan
de tierra con el efecto leudante de una dentellada.
Ahora, fíjate bien en los círculos de mis dedos:
¿No te recuerdan esa facultad que tienes en la garganta
de nombrar la noche con dos velas apagadas?
Si no has de decirme lo qué es el destino,
al menos cuéntame si aún llevas mi anzuelo de pescar nubes
hundido en la corriente negra de tu mirada.
El lirio que rancia el aguardiente de los burdeles
ha tejido un bolero en la luna más próxima a tu mejilla.
¿Cómo sabes tú si tus pasos no son la disección
trasversal de mi lengua, un regadero de vísceras sonoras?
De todo lo que ya no escuchas mientras te estoy hablando,
solo debes creer las flagrantes mentiras.
Tu nombre es la onomatopeya de cuando cae un pájaro
muerto y se abre el prado y nace el cielo y te escucha cantar.
Soy la semilla envenenada que germinó en tu corazón,
el arbusto que se yergue de tu sombra subterránea,
tu flor de labios rotos, fruto que se pudre de dulzura,
otro que te vive de olvido por no morir de amor.
pero todavía tardé en nacer hasta que tus manos
lo quisieron. Anduve sin cuerpo por las alcantarillas
y malvendí mi alma borracha a cualquiera
que pudiera inventarme a semejanza de un pan
de tierra con el efecto leudante de una dentellada.
Ahora, fíjate bien en los círculos de mis dedos:
¿No te recuerdan esa facultad que tienes en la garganta
de nombrar la noche con dos velas apagadas?
Si no has de decirme lo qué es el destino,
al menos cuéntame si aún llevas mi anzuelo de pescar nubes
hundido en la corriente negra de tu mirada.
El lirio que rancia el aguardiente de los burdeles
ha tejido un bolero en la luna más próxima a tu mejilla.
¿Cómo sabes tú si tus pasos no son la disección
trasversal de mi lengua, un regadero de vísceras sonoras?
De todo lo que ya no escuchas mientras te estoy hablando,
solo debes creer las flagrantes mentiras.
Tu nombre es la onomatopeya de cuando cae un pájaro
muerto y se abre el prado y nace el cielo y te escucha cantar.
Soy la semilla envenenada que germinó en tu corazón,
el arbusto que se yergue de tu sombra subterránea,
tu flor de labios rotos, fruto que se pudre de dulzura,
otro que te vive de olvido por no morir de amor.
23 de abril de 2014
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