Leonardo I.
Poeta recién llegado
I
-¿Estás bien?
- (¿Qué crees?)
-¿Eh?
-Hmm
-¿¡Eh?!
- (No sigas, por favor)
-¿¡Eh?!
-
-
II
¿Estás bien?, le preguntó, pero él no respondió, ni siquiera volteó a verla. Ella insistió. Tres veces intentó obtener una respuesta, él no hizo más que mirar al vacío y callar.
III
-¿Estás bien?, me preguntó. Yo no dije nada y mientras me resolvía entre decirle, entender qué sentía yo, entender lo que había pasado o mil cosas más sin sentido alguno, ella insistía: ¿Eh?... ¿Eh?... ¿Eh?. Sentí como me hundía lenta, húmeda y cálidamente en un pozo del que, incluso siendo aún tan temprano, ya sabía que nadie podría sacarme.
Supongo que no debería haber pensado que podría ser normal algún día sólo porque todo es posible, algunas personas nacemos rotas.
-¿Estás bien?
- (¿Qué crees?)
-¿Eh?
-Hmm
-¿¡Eh?!
- (No sigas, por favor)
-¿¡Eh?!
-
-
II
¿Estás bien?, le preguntó, pero él no respondió, ni siquiera volteó a verla. Ella insistió. Tres veces intentó obtener una respuesta, él no hizo más que mirar al vacío y callar.
III
-¿Estás bien?, me preguntó. Yo no dije nada y mientras me resolvía entre decirle, entender qué sentía yo, entender lo que había pasado o mil cosas más sin sentido alguno, ella insistía: ¿Eh?... ¿Eh?... ¿Eh?. Sentí como me hundía lenta, húmeda y cálidamente en un pozo del que, incluso siendo aún tan temprano, ya sabía que nadie podría sacarme.
Supongo que no debería haber pensado que podría ser normal algún día sólo porque todo es posible, algunas personas nacemos rotas.