Tobias Narvaez
Poeta asiduo al portal
ME DI CUENTA
Entonces me di cuenta que todo era farsa,
tambien que todo venía de vuelta,
a veces te va muy de malas,
a veces te va muy de buenas.
Que lo que me negaba a creer
era desde hace mucho cierto
y que por desobedecer
aun estaba en fango, mas bien dicho muerto.
Los amigos en que tanto ensañé
y les di mis mas preciados tiempos,
fueron irreales como la mujer
que me otorgó el exilio, el destierro.
Por partes pero desperté,
cosa mía que hacer con el talento,
la vida en azares la jugué,
mis triunfos fueron solo cuentos.
Que sí duele y remuerde,
el solo recordar me paraliza,
mi mente astuta y rebelde
con gritos de ahogado agoniza.
A reparar lo que se pueda
cuando pasada una tormenta,
a reparar lo que se deje
haciendo frente a lo que venga.
Bien sabe un hombre jubilado
sentado frente a su mesa
que por sentarse a esperar,
no se recibe ni aplausos, ni fiesta.
Por Tobias N.
Entonces me di cuenta que todo era farsa,
tambien que todo venía de vuelta,
a veces te va muy de malas,
a veces te va muy de buenas.
Que lo que me negaba a creer
era desde hace mucho cierto
y que por desobedecer
aun estaba en fango, mas bien dicho muerto.
Los amigos en que tanto ensañé
y les di mis mas preciados tiempos,
fueron irreales como la mujer
que me otorgó el exilio, el destierro.
Por partes pero desperté,
cosa mía que hacer con el talento,
la vida en azares la jugué,
mis triunfos fueron solo cuentos.
Que sí duele y remuerde,
el solo recordar me paraliza,
mi mente astuta y rebelde
con gritos de ahogado agoniza.
A reparar lo que se pueda
cuando pasada una tormenta,
a reparar lo que se deje
haciendo frente a lo que venga.
Bien sabe un hombre jubilado
sentado frente a su mesa
que por sentarse a esperar,
no se recibe ni aplausos, ni fiesta.
Por Tobias N.