Me dormí con el libro que escribió el gran Cervantes
y en un sueño fantástico quise ser el quijote
de una loca aventura, vencer a los gigantes
que son de mi pueblo el terror y el azote,
Y busqué entre las gentes compañeros de viaje
y formar cierto frente de valor denodado
y borrar de la historia el terror y el chantaje,
la opresión y mordazas de este pueblo postrado.
La sorpresa fue grande en la fecha citada
aquel día en la calle a lo largo y a lo ancho
gran ausencia de gente, sólo yo en la estacada,
solo yo de quijote, ni siquiera hubo un sancho…
Desperté y cerré el libro, recordé la aventura
y sentí ser el loco de la triste figura.
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