Jesus Arriaza
Poeta recién llegado
No pronunciaré un te extraño,
Pero debes saber que cada tanto te pienso,
Es cierto que sigo a la espera de tu mensaje,
Y que me lleno de la falta que me haces.
Estoy regando cada día las palabras,
Que tengo guardadas por si regresas,
Las dejo bajo la almohada para tenerlas a mano,
No demores tanto, que se están marchitando.
No confíes en que esperaré por siempre,
Lo haré tan solo durante toda mi vida,
Pero si entonces no vienes tienes que saber,
Qué habré vivido imaginando tu presencia,
Escribiendo en cada parte el testimonio de tu existencia,
O dejando florecer tu recuerdo con versos en mis poemas.
No te diré que odio el silencio de tu ausencia,
Confesaré tan solo que te sueño casi siempre,
Que te busco en cada rostro por la calle,
Y que me muero por volver a verte.
Pero debes saber que cada tanto te pienso,
Es cierto que sigo a la espera de tu mensaje,
Y que me lleno de la falta que me haces.
Estoy regando cada día las palabras,
Que tengo guardadas por si regresas,
Las dejo bajo la almohada para tenerlas a mano,
No demores tanto, que se están marchitando.
No confíes en que esperaré por siempre,
Lo haré tan solo durante toda mi vida,
Pero si entonces no vienes tienes que saber,
Qué habré vivido imaginando tu presencia,
Escribiendo en cada parte el testimonio de tu existencia,
O dejando florecer tu recuerdo con versos en mis poemas.
No te diré que odio el silencio de tu ausencia,
Confesaré tan solo que te sueño casi siempre,
Que te busco en cada rostro por la calle,
Y que me muero por volver a verte.