dragon_ecu
Esporádico permanente
Me gusta la lluvia de mis calles de adolescencia...
Las de niño eran muy fuertes, escandalosas... no me dejaban dormir.
Ni las goteras sobre mi cama, ni los truenos reventadores de cristales, ni los relámpagos que dejaban los ojos adoloridos por su brillo.
Me gustan las lluvias de las calles de mi adolescencia, garúas finas, delicadas...
que más parecían rocíos que gotas de agua.
Me gustan las lluvias de mis calles de adolescencia, cuando a la salida del colegio le ponía en su cabeza mi viejo libro, que era más útil como el paraguas de mi amiga que para seguir la lección del profesor.
Me gustan las lluvias de mi adolescencia, cuando en medio del lodo resbaladizo metía un gol por accidente, solo por evitar caerme, para no manchar mi camisa, pues le iba a ver a quien me tenía mi viejo libro...
Y quería contarle bajo las lluvias de las calles de mi adolescencia, que me acompañara a tomar el colectivo ... y narrarle que el gol, lo hice en mi propio arco, pero no me manché por llegar limpio donde ella...
Y al despedirme... me sorprende con un beso inesperado y furtivo.
DIOS COMO ADORO LAS LLUVIAS DE MIS CALLES DE ADOLESCENCIA.
Las de niño eran muy fuertes, escandalosas... no me dejaban dormir.
Ni las goteras sobre mi cama, ni los truenos reventadores de cristales, ni los relámpagos que dejaban los ojos adoloridos por su brillo.
Me gustan las lluvias de las calles de mi adolescencia, garúas finas, delicadas...
que más parecían rocíos que gotas de agua.
Me gustan las lluvias de mis calles de adolescencia, cuando a la salida del colegio le ponía en su cabeza mi viejo libro, que era más útil como el paraguas de mi amiga que para seguir la lección del profesor.
Me gustan las lluvias de mi adolescencia, cuando en medio del lodo resbaladizo metía un gol por accidente, solo por evitar caerme, para no manchar mi camisa, pues le iba a ver a quien me tenía mi viejo libro...
Y quería contarle bajo las lluvias de las calles de mi adolescencia, que me acompañara a tomar el colectivo ... y narrarle que el gol, lo hice en mi propio arco, pero no me manché por llegar limpio donde ella...
Y al despedirme... me sorprende con un beso inesperado y furtivo.
DIOS COMO ADORO LAS LLUVIAS DE MIS CALLES DE ADOLESCENCIA.