Jusece
Poeta recién llegado
Me gustaba mirarle, me gustaba mirarle porque bajo su mirada distante se escondía un mundo que yo era incapaz de descifrar, parecía que podía ver mas allá de lo que observaba a simple vista, parecía que ella, al igual que yo, consideraba que todo tenía algo de especial y de importante por lo que merecía ser admirado.
Me gustaba mirarle, porque era de esas personas que guarda bajo la alfombra un poco mas que la basura de sus días, y aunque ignorante de mi, yo sabia de algunos maravillosos secretos que aguardaban bajo ella; porque sus ojos reflejaban una persona infranqueable, y aunque su mano temblara tras su espalda, sabia que cuando empuñaba una pluma nada podía pararle, me gustaba, entre otras cosas, ver esa mano, creadora de impensables mundos, testigo de innumerables tragedias.
Me gustaba mirarle porque incluso su mirada más vaga era hermosa, y su mirada más hermosa me destruía por completo.
Me gustaba mirarle, porque era de esas personas que guarda bajo la alfombra un poco mas que la basura de sus días, y aunque ignorante de mi, yo sabia de algunos maravillosos secretos que aguardaban bajo ella; porque sus ojos reflejaban una persona infranqueable, y aunque su mano temblara tras su espalda, sabia que cuando empuñaba una pluma nada podía pararle, me gustaba, entre otras cosas, ver esa mano, creadora de impensables mundos, testigo de innumerables tragedias.
Me gustaba mirarle porque incluso su mirada más vaga era hermosa, y su mirada más hermosa me destruía por completo.
Y sobre todo me gustaba mirarle porque cuando nadie la veía yo descubrí en ella el tesoro mas maravilloso que en ese momento fui capaz de descubrir y me sentí llena, me sentí afortunada, sentí algo que en este momento soy incapaz de sentir, porque sólo me limite a mirar sus miradas, mirar sus ojos y mirar su alma, le deje ir, le deje ir sin pronunciar ante ella más de un par de frases que jamás reflejarían cuanto me gustaba de ella, de sus ojos y de sus letras.
Última edición: