Esta carta nunca se mandó... para cuando me animé a escribirla, yo no sabía que ya no tenía destinatario.
Ahora valoro más la respuesta inmediata a una carta, postal o llamada.
Ahora valoro más la respuesta inmediata a una carta, postal o llamada.
Hermano Segio.
Me llegó tu carta.
Nada puede ser más triste que el saber de tus tribulaciones y problemas. Entiendo tu angustia... sabes que la entiendo.
Quisiera aconsejarte, pero tu no estás para lisonjerías... quieres, más bien, justificarte y encontrar mi anuencia para terminar con todo y hacerlo a tu manera.
¿Cuántas veces platicamos sobre ser hombres y solucionarlo todo con un limpio y llano tiro?...
Esas conversaciones ahora me duelen más de lo que te imaginas.
Quisiera abrazarte y sin afán de justificarme sujetar tu mano y golpear tu rostro.
¡Despierta!... No eres dueño de la sabiduría mundana que te puede decir que todo está perdido.
Laura te dejó. No puedes remediarlo. Tuvo la grandeza de corazón para que sigas viendo a tu hija. Valóralo.
Iré a buscarte el fin de semana. Platicaremos y encontraremos una solución.
Búscame en la central camionera Oriente.
Tu hermano César.
®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Cesarfco.cd