Jeronimovillan
Poeta recién llegado
Me miras y sin decirme nada,
ya me los has dicho todo.
Tus inexpresivos surcos
susurran con sutileza todo
lo que callas.
Me miras y sin decirme nada,
ya me has dado un adiós.
Tus tan premeditados silencios
ensordecen las quimeras,
y tus finos dedos, que fantasean
con un ropaje de amargura,
ya me han dicho que me vaya.
Me miras y sin decirme nada,
ya me has dicho la verdad.
Tus labios como dos olas
que se entrelazan en la marea,
me demuestran que la ausencia de lo divino
es mi cotidianidad.
Me miras y, sin decirme nada,
ya me los has dicho todo.
ya me los has dicho todo.
Tus inexpresivos surcos
susurran con sutileza todo
lo que callas.
Me miras y sin decirme nada,
ya me has dado un adiós.
Tus tan premeditados silencios
ensordecen las quimeras,
y tus finos dedos, que fantasean
con un ropaje de amargura,
ya me han dicho que me vaya.
Me miras y sin decirme nada,
ya me has dicho la verdad.
Tus labios como dos olas
que se entrelazan en la marea,
me demuestran que la ausencia de lo divino
es mi cotidianidad.
Me miras y, sin decirme nada,
ya me los has dicho todo.
Jerónimo Villa