Saber
Poeta recién llegado
Estoy cansado del sexo, y, de los besos apasionados al por mayor.
No soporto más vivir en los excesos, me siento vacío, desolado; por más de estar lleno de dinero, alcohol, drogas y mucha comida, y, que las chicas no dejen de darme mucho más que simples esperanzas.
Estoy perdido, y no se quién soy, y todos mis errores salen en televisión.
Todas las noches hago el amor, pero, el esperpento que de ello sale se suicida apenas termina el orgasmo.
He intentado, sinceramente, amar. He entregado mi corazón en cajas de chocolate, vaciando mi billetera e incluso en un ataúd. Pero todo falla, nada dura, y es mi culpa.
Yo soy precisamente lo que un padre NO quiere para su hija, y lo que todas las chicas quieren para tan solo una aventura.
Necesito una mano sobre la mía, y una mirada comprensiva, para poder sentir. Pero todo lo que obtengo son agujeros negros que succionan mis emociones: agujeros negros ansiosos de devorarme para contárselo a sus amigas.
Las chicas son tan fáciles que ya no son el legendario reto del cual me sentía orgulloso antes.
Todo lo que puedo querer, llega a mí con un movimiento de mi muñeca. Mis gustos ahora me parecen insuficientes para saciar el vació en mi. Tengo todo lo que siempre quise, excepto amor. Jamás creí que una simple palabra, una emoción, llegase a significar tanto para mi en su ausencia
Todos quieren ser mis amigos, todos sonríen. En el lejano mundo irreal de la fama, todo es perfecto, nada falta y todos se divierten. Yo no pertenezco allí.
Ya ni se como escribir. Nada de lo que hago tiene cohesión, coherencia. Y, aun así, a todos les gusta, lo aman, no cuestionan nada. ¿Por qué no pueden ver la mierda que ahora soy y odiarme, o ignorarme como antes?
Me odio. Odio esta fachada que soy ahora, odio tener que fingir que estoy bien para no ahogarme en la hipocresía. Odio que todo sea tan fácil.
Me odio.
No soporto más vivir en los excesos, me siento vacío, desolado; por más de estar lleno de dinero, alcohol, drogas y mucha comida, y, que las chicas no dejen de darme mucho más que simples esperanzas.
Estoy perdido, y no se quién soy, y todos mis errores salen en televisión.
Todas las noches hago el amor, pero, el esperpento que de ello sale se suicida apenas termina el orgasmo.
He intentado, sinceramente, amar. He entregado mi corazón en cajas de chocolate, vaciando mi billetera e incluso en un ataúd. Pero todo falla, nada dura, y es mi culpa.
Yo soy precisamente lo que un padre NO quiere para su hija, y lo que todas las chicas quieren para tan solo una aventura.
Necesito una mano sobre la mía, y una mirada comprensiva, para poder sentir. Pero todo lo que obtengo son agujeros negros que succionan mis emociones: agujeros negros ansiosos de devorarme para contárselo a sus amigas.
Las chicas son tan fáciles que ya no son el legendario reto del cual me sentía orgulloso antes.
Todo lo que puedo querer, llega a mí con un movimiento de mi muñeca. Mis gustos ahora me parecen insuficientes para saciar el vació en mi. Tengo todo lo que siempre quise, excepto amor. Jamás creí que una simple palabra, una emoción, llegase a significar tanto para mi en su ausencia
Todos quieren ser mis amigos, todos sonríen. En el lejano mundo irreal de la fama, todo es perfecto, nada falta y todos se divierten. Yo no pertenezco allí.
Ya ni se como escribir. Nada de lo que hago tiene cohesión, coherencia. Y, aun así, a todos les gusta, lo aman, no cuestionan nada. ¿Por qué no pueden ver la mierda que ahora soy y odiarme, o ignorarme como antes?
Me odio. Odio esta fachada que soy ahora, odio tener que fingir que estoy bien para no ahogarme en la hipocresía. Odio que todo sea tan fácil.
Me odio.