• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

¿Me olvidaste?

daniel amaya

Poeta fiel al portal
Los días, las noches, el invierno,

el tiempo de las montañas, del suelo,

de los ojos en frente de los espejos,

¿Cuántas luces habrán caído del firmamento

buscando los rotos de la costura?

Cuanta nieve ha brotado como la sangre

sobre los cabellos en los tiempos que el olvido surca caminos?


El sol se opaca en éste prado,

en éstos cafetales de frío,

el viento consigue de las ramas

tu nombre en hojas muertas,

yacen las penas ocultas en nubes prietas,

de lo que fue, de lo que hubo en el amor sangriento;

me olvidaste, sí me olvidaste,

sin embargo, te olvidé…


Baja la lumbre de la montaña muerta

hacia pantanos propios del dolor,

desaparece el ruido nocturno,

del oído refugiado del frío,

me olvidaste allí en los pantanos,

sin embargo, te olvidé…


De las bocas separadas se reniegan

los suspiros taciturnos,

la razón de la vibras que colapsan, condenan,

enmudecen, parten ajena hacia horizontes oscuros,

todos caen en abismos, todos resurgen

de la nada como fantasmas perdidos,

así me olvidaste,

sin embargo, yo también te olvidé…


Aunque tal vez no,

un poco de luz cubre los pequeños

rotos que conducen a mis abismos,

del corazón, de las vibras que huyen sedientas,

que se eclipsan, que vierten en si

como raíces que se perdonan entre lamentos,

tal vez no, ¿y tú?...
 
Última edición:
Los días, la noche, el invierno,

el tiempo de la montañas, del suelo,

de los ojos en frente de los espejos,

¿Cuántas luces habrán caído del firmamento

buscando los rotos de la costura?

Cuanta nieve ha brotado como la sangre

en lo cabellos en los tiempos que el olvido surca caminos?


El sol se opaca en éste prado,

en éstos cafetales de frío,

el viento consigue de las ramas

tu nombre en hojas muertas,

yacen las penas ocultas en nubes prietas,

de lo que fue, de lo que hubo en el amor sangriento;

me olvidaste, sí me olvidaste,

sin embargo, te olvidé…


Baja la lumbre de la montaña muerta

hacia pantanos propios del dolor,

desaparece el ruido nocturno,

del oído refugiado del frío,

me olvidaste allí en los pantanos,

sin embargo, te olvidé…


De las bocas separadas se reniegan

los suspiros taciturnos,

la razón de la vibras que colapsa, condena,

enmudece, parte ajena hacia horizontes oscuros,

todos caen en abismos, todos resurgen

de la nada como fantasmas perdidos,

así me olvidaste,

sin embargo, yo también te olvidé…


Aunque tal vez no,

un poco de luz cubre los pequeños

rotos que conducen a mis abismos,

del corazón, de las vibras que huyen sedientas,

que se eclipsan, que vierten en si

como raíces que se perdonan entre lamentos,

tal vez no, ¿y tú?...
Un corazón que implora.

Saludos
 
Los días, las noches, el invierno,

el tiempo de las montañas, del suelo,

de los ojos en frente de los espejos,

¿Cuántas luces habrán caído del firmamento

buscando los rotos de la costura?

Cuanta nieve ha brotado como la sangre

sobre los cabellos en los tiempos que el olvido surca caminos?


El sol se opaca en éste prado,

en éstos cafetales de frío,

el viento consigue de las ramas

tu nombre en hojas muertas,

yacen las penas ocultas en nubes prietas,

de lo que fue, de lo que hubo en el amor sangriento;

me olvidaste, sí me olvidaste,

sin embargo, te olvidé…


Baja la lumbre de la montaña muerta

hacia pantanos propios del dolor,

desaparece el ruido nocturno,

del oído refugiado del frío,

me olvidaste allí en los pantanos,

sin embargo, te olvidé…


De las bocas separadas se reniegan

los suspiros taciturnos,

la razón de la vibras que colapsan, condenan,

enmudecen, parten ajena hacia horizontes oscuros,

todos caen en abismos, todos resurgen

de la nada como fantasmas perdidos,

así me olvidaste,

sin embargo, yo también te olvidé…


Aunque tal vez no,

un poco de luz cubre los pequeños

rotos que conducen a mis abismos,

del corazón, de las vibras que huyen sedientas,

que se eclipsan, que vierten en si

como raíces que se perdonan entre lamentos,

tal vez no, ¿y tú?...
unque tal vez no, un destello brilla,
cubre los quiebres que al abismo guían,
del corazón las vibras que se marchan sedientas,
se eclipsan, se vierten como ríos en fuga.

Como raíces que entre lamentos se perdonan,
quizás no, ¿y tú?... en la penumbra que perdona.|

Muy buen poema, un abrazo con la pluma del alma
 
Los días, las noches, el invierno,

el tiempo de las montañas, del suelo,

de los ojos en frente de los espejos,

¿Cuántas luces habrán caído del firmamento

buscando los rotos de la costura?

Cuanta nieve ha brotado como la sangre

sobre los cabellos en los tiempos que el olvido surca caminos?


El sol se opaca en éste prado,

en éstos cafetales de frío,

el viento consigue de las ramas

tu nombre en hojas muertas,

yacen las penas ocultas en nubes prietas,

de lo que fue, de lo que hubo en el amor sangriento;

me olvidaste, sí me olvidaste,

sin embargo, te olvidé…


Baja la lumbre de la montaña muerta

hacia pantanos propios del dolor,

desaparece el ruido nocturno,

del oído refugiado del frío,

me olvidaste allí en los pantanos,

sin embargo, te olvidé…


De las bocas separadas se reniegan

los suspiros taciturnos,

la razón de la vibras que colapsan, condenan,

enmudecen, parten ajena hacia horizontes oscuros,

todos caen en abismos, todos resurgen

de la nada como fantasmas perdidos,

así me olvidaste,

sin embargo, yo también te olvidé…


Aunque tal vez no,

un poco de luz cubre los pequeños

rotos que conducen a mis abismos,

del corazón, de las vibras que huyen sedientas,

que se eclipsan, que vierten en si

como raíces que se perdonan entre lamentos,

tal vez no, ¿y tú?...
Bellísimo y emocionante poema... Te felicito! Saludos...
 
Los días, las noches, el invierno,

el tiempo de las montañas, del suelo,

de los ojos en frente de los espejos,

¿Cuántas luces habrán caído del firmamento

buscando los rotos de la costura?

Cuanta nieve ha brotado como la sangre

sobre los cabellos en los tiempos que el olvido surca caminos?


El sol se opaca en éste prado,

en éstos cafetales de frío,

el viento consigue de las ramas

tu nombre en hojas muertas,

yacen las penas ocultas en nubes prietas,

de lo que fue, de lo que hubo en el amor sangriento;

me olvidaste, sí me olvidaste,

sin embargo, te olvidé…


Baja la lumbre de la montaña muerta

hacia pantanos propios del dolor,

desaparece el ruido nocturno,

del oído refugiado del frío,

me olvidaste allí en los pantanos,

sin embargo, te olvidé…


De las bocas separadas se reniegan

los suspiros taciturnos,

la razón de la vibras que colapsan, condenan,

enmudecen, parten ajena hacia horizontes oscuros,

todos caen en abismos, todos resurgen

de la nada como fantasmas perdidos,

así me olvidaste,

sin embargo, yo también te olvidé…


Aunque tal vez no,

un poco de luz cubre los pequeños

rotos que conducen a mis abismos,

del corazón, de las vibras que huyen sedientas,

que se eclipsan, que vierten en si

como raíces que se perdonan entre lamentos,

tal vez no, ¿y tú?...
Bonito poema, saludos.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba