Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Me tenderás al sol cuando regreses,
cansada ya de haberte desvivido,
arrugada y reseca por la piel
la vida que te debes,
humildemente fiel
a la resta de todo lo que fuimos.
Y querrás que me sequen
los lustros que amontono,
y dirás que al final de los caminos
no importa los rodeos que hayas dado,
que uno vuelve de donde nunca ha ido,
solo, cuando llegó a ningún lado
y extravió el destino.
Airearás la habitación cerrada
que antaño nos contuvo,
descubrirás los muebles
llenos de polvo y lustros,
y querrás haber sido el mismo polvo,
incluso el mismo mueble que fue el tuyo.
Y callará el defecto
que como yo se abstuvo
del propio continente,
de ajeno contenido,
y volverás a ser conmigo uno
el tiempo que nos quede.
Mientras tanto, sentado junto al fuego,
yo te estaré esperando por si vuelves.
cansada ya de haberte desvivido,
arrugada y reseca por la piel
la vida que te debes,
humildemente fiel
a la resta de todo lo que fuimos.
Y querrás que me sequen
los lustros que amontono,
y dirás que al final de los caminos
no importa los rodeos que hayas dado,
que uno vuelve de donde nunca ha ido,
solo, cuando llegó a ningún lado
y extravió el destino.
Airearás la habitación cerrada
que antaño nos contuvo,
descubrirás los muebles
llenos de polvo y lustros,
y querrás haber sido el mismo polvo,
incluso el mismo mueble que fue el tuyo.
Y callará el defecto
que como yo se abstuvo
del propio continente,
de ajeno contenido,
y volverás a ser conmigo uno
el tiempo que nos quede.
Mientras tanto, sentado junto al fuego,
yo te estaré esperando por si vuelves.
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