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Melancólicos 1 : No te vayas

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


No te vayas, digo esto, cuando te has ido
marchándote en el último tren del olvido,
la casa llora, te echa de menos, corriente de carcoma
introducida en mis aires, en mis sentidos.

No te vayas soy un corazón descosido
lleno de silencios ruidosos, estrepitosas noches
solitarias, en un mundo desangelado e inhóspito;
sin tu presencia, arrullo de mi aurora.

Mis labios tiemblan, mis suspiros
se han encogido, vagan como fantasmas
pensando en tu vida, que ya no existe en la mía;
es un espectro en la senda de mi existencia.

Las alboradas son ocasos, y los días , noches
de lunas llenas de cercos, noches satánicas
desviviéndome por seguir la estela
de la luz , del rayo que debe guiarme,
ausente de la constelación eterna.

Soy ecos de la memoria adormecidos
sombra en el mar revuelto.
La ola voló nunca volvió,
fue un éter que me durmió
en mi soledad vigente.

La ingrata soledad me ha domesticado,
estoy petrificado en un sillón
viajando al pasado con mi amor, deshecho en pedazos.

Soy una arqueta, una cloaca sin salida
que revienta cuando llega la lluvia.

Un grito que me ahoga la cabeza,
los rincones habitados por telarañas del pasado,
un cuervo naciendo de una mariposa
las cadenas enredándose en mi cuerpo

Tú, aferrada a tus sueños, realidad
u olvido, destinada a vivir en tu cabeza;
un tren sin destino, un órdago a lo mezquino
de los suburbios del amor.

Un posible, imposible
una voluntad sin deseo,
en un barco sin destino,
y dos vidas quebrantadas
por un torpe deseo
 
José...
Sombríos contrastes recrean dias y noches de rotunda ausencia sin llegar a la absoluta oscuridad del entorno caótico con que a veces nos sorprende la madrugada, la espera y la tristeza misma. Encantado de arribar a tus letras. Cordiales Saludos!
 


No te vayas, digo esto, cuando te has ido
marchándote en el último tren del olvido,
la casa llora, te echa de menos, corriente de carcoma
introducida en mis aires, en mis sentidos.

No te vayas soy un corazón descosido
lleno de silencios ruidosos, estrepitosas noches
solitarias, en un mundo desangelado e inhóspito;
sin tu presencia, arrullo de mi aurora.

Mis labios tiemblan, mis suspiros
se han encogido, vagan como fantasmas
pensando en tu vida, que ya no existe en la mía;
es un espectro en la senda de mi existencia.

Las alboradas son ocasos, y los días , noches
de lunas llenas de cercos, noches satánicas
desviviéndome por seguir la estela
de la luz , del rayo que debe guiarme,
ausente de la constelación eterna.

Soy ecos de la memoria adormecidos
sombra en el mar revuelto.
La ola voló nunca volvió,
fue un éter que me durmió
en mi soledad vigente.

La ingrata soledad me ha domesticado,
estoy petrificado en un sillón
viajando al pasado con mi amor, deshecho en pedazos.

Soy una arqueta, una cloaca sin salida
que revienta cuando llega la lluvia.

Un grito que me ahoga la cabeza,
los rincones habitados por telarañas del pasado,
un cuervo naciendo de una mariposa
las cadenas enredándose en mi cuerpo

Tú, aferrada a tus sueños, realidad
u olvido, destinada a vivir en tu cabeza;
un tren sin destino, un órdago a lo mezquino
de los suburbios del amor.

Un posible, imposible
una voluntad sin deseo,
en un barco sin destino,
y dos vidas quebrantadas
por un torpe deseo
Es una voluntad y un deseo.
Dulces líneas.

Un abrazo fuerte
 


No te vayas, digo esto, cuando te has ido
marchándote en el último tren del olvido,
la casa llora, te echa de menos, corriente de carcoma
introducida en mis aires, en mis sentidos.

No te vayas soy un corazón descosido
lleno de silencios ruidosos, estrepitosas noches
solitarias, en un mundo desangelado e inhóspito;
sin tu presencia, arrullo de mi aurora.

Mis labios tiemblan, mis suspiros
se han encogido, vagan como fantasmas
pensando en tu vida, que ya no existe en la mía;
es un espectro en la senda de mi existencia.

Las alboradas son ocasos, y los días , noches
de lunas llenas de cercos, noches satánicas
desviviéndome por seguir la estela
de la luz , del rayo que debe guiarme,
ausente de la constelación eterna.

Soy ecos de la memoria adormecidos
sombra en el mar revuelto.
La ola voló nunca volvió,
fue un éter que me durmió
en mi soledad vigente.

La ingrata soledad me ha domesticado,
estoy petrificado en un sillón
viajando al pasado con mi amor, deshecho en pedazos.

Soy una arqueta, una cloaca sin salida
que revienta cuando llega la lluvia.

Un grito que me ahoga la cabeza,
los rincones habitados por telarañas del pasado,
un cuervo naciendo de una mariposa
las cadenas enredándose en mi cuerpo

Tú, aferrada a tus sueños, realidad
u olvido, destinada a vivir en tu cabeza;
un tren sin destino, un órdago a lo mezquino
de los suburbios del amor.

Un posible, imposible
una voluntad sin deseo,
en un barco sin destino,
y dos vidas quebrantadas
por un torpe deseo
Es un bello poema, muy impactante, José! Me impresionó en su totalidad, pero me quedé como suspendida en estos versos: "La ingrata soledad me ha domesticado,/ estoy petrificado en un sillón" Abrazo...
 
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