José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si no fuera por ti que me acaricias con la brisa,
me acomodas con tus versos y sobre ti
descansan mis penas, qué sería de mi azorado
corazón, fulgor de arcoíris en mi atardeceres sombríos.
Dónde hundiría mis raíces, qué humedal
socorrería mi seco huerto de arrecifes, en un mundo
deshecho de maldades infructuosas , de cavidades
sin dueño, aparcadas en el ostracismo.
Quién daría luz a mi vida, aflorando el oscuro sueño
de mis noches de insomnio, de vela esperando que
alumbre tu antorcha, las estrellas se estremecen
de ver mi alma revuelta.
Dónde sellaría mis labios, mis pasiones, mis desvelos;
en qué santuario de tu insondable mirada, aparco
mi bullir constante, derramando la angustia
que me persigue en la hora de mi desdicha.
Qué aromas de amargura, penetrará por mi olfato
ensombreciendo mis días, sacrificando la luz de la armonía;
quién reciclará mis despojos, quién abrirá mi puerta
oxidada, quién me cubrirá cuando esté fría.