José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
El amor llega y pasa
como una rama seca,
un susurro en el viento
que acaricia y despeina.
Es un efímero destello,
pasajera luz que ciega,
en un instante brilla
y luego se despeña
por un barranco.
Como hoja que cae,
sin avisar se desliza
como el alud en la montaña.
Cambiante como el río,
impredecible como las nubes:
A veces duele y quema,
otras tantas bendice el lecho
de los aprendices.
Es sangre derramada
un misterio profundo,
una eterna mudanza
en el valle de los escogidos
En el jardín del alma,
planta sus semillas,
germinan emociones,
florecen los sentidos.
Bañados por su fuego,
renacen maravillas,
el amor viajero
nos deja estremecidos.
Así va y viene,
fugaz como la vida misma,
un eco en el silencio,
un latido en el pecho.
El amor eterno
en su esencia sublime,
nos invita a soñar,
nos ofrece su lecho.