José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando tiemblo en mis noches de sombra,
mi consuelo es verte en las vidrieras
donde se refleja tu belleza de sirena,
con un halo de lluvia que inunda mi tristeza.
De aquella selva de mis sueños,
sólo permanece en mi pensar sereno,
recuerdos de remordimientos,
hechos del pasado lastimando
el nado del cisne, desgarrando los escalofríos
de mi sangre.
Salto sobre mis incertidumbres,
mis suspiros son los alisios,
las ilusiones fugitivas de sus sueños,
embriagando la nostalgia de un corazón
hecho racimo, desencajado.
Un sueño ardiente, no consumado,
mi ilusión es una cárcel en un abismo,
un templo inundado, placeres que no producen
espasmos, fragancias inodoras,
en un campo de cerezos en flor.
Diosa de frágil cristal, acuarela del crepúsculo,
¿dónde dejaste mis besos?, en un arca de sables,
en un bosque oscurecido, temblando mi cuerpo
en un abismo, donde vive la oscura melancolía
y el ostracismo.
En qué hoja, en qué torrente dejaste nuestra esencia,
con ella se marchó nuestro amor, cayendo por la cascada
de la muerte, y jamás resucitó a la vida.