José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llora en silencio el alma rota,
la lágrima cae al abismo,
testigo muda del desconsuelo.
En cada gota un suspiro atrapado,
un lamento sin voz que se desliza
entre sombras que ocultan el duelo.
Acompañando la tristeza callada,
una estela de melancolía perdura,
en el rincón donde el corazón yace solo.
Marcha fúnebre de recuerdos difuntos,
espectros que danzan en la penumbra,
acompañando al espíritu doliente.
La sombra se alarga en su peregrinaje,
cortejo de ausencias que lo abrazan,
rendija por donde se cuela el olvido.
Entre susurros de un tiempo ido,
plañideras entonan su elegía,
mientras el duelo se desvanece
en el crepúsculo.
Última edición: