César León
Poeta recién llegado
Hay en tu nombre el preludio de un verso
arrancado a la noche,
arrojado en el viento.
Oí tu silencio arrullando mi anhelo;
vi tu sonrisa
tan horizonte,
tan mar adentro.
En el umbral de mis sueños he encontrado tu boca
desvistiendo mi alma,
desquiciando mis horas.
No habrá más firmamento, te alcanzó mi plegaria;
no habrá estrella lejana
que no brille en tus ojos.
No me des un minuto: te daría mi vida,
mis batallas perdidas,
mi corazón en rescoldo.
Hay en mi pecho el latido de un verso
que lleva tu nombre,
que se pierde en el viento.
arrancado a la noche,
arrojado en el viento.
Oí tu silencio arrullando mi anhelo;
vi tu sonrisa
tan horizonte,
tan mar adentro.
En el umbral de mis sueños he encontrado tu boca
desvistiendo mi alma,
desquiciando mis horas.
No habrá más firmamento, te alcanzó mi plegaria;
no habrá estrella lejana
que no brille en tus ojos.
No me des un minuto: te daría mi vida,
mis batallas perdidas,
mi corazón en rescoldo.
Hay en mi pecho el latido de un verso
que lleva tu nombre,
que se pierde en el viento.