Angel Of Silence
Poeta recién llegado
Ya no sé quién eres o quién soy...
Ya no sé si sobran las palabras que nos decimos o si, por el contrario, lo que falta son nuestras miradas en esta habitación que parece reconocernos más a nosotros que nosotros a nuestro propio corazón.
Días atrás éramos el fervor perfecto y la devoción idiotizada de un amor prófugo pero sincero. Hoy, solo somos dos extraños intentando reconocerse con las mismas manos que tantas veces encontraron miles de excusas para dibujarse sin necesidad de un lienzo. La imaginación bastaba; los minutos fallecían en su afán de no convertirse en la penuria del tiempo que tanto necesitábamos para tratar de hallar en la piel los rastros de felicidad.
Y ahora... de todo aquello ya no queda nada.
Pero ¿qué más da?
Ahora nos faltan ganas y nos sobra el dolor.
Ya los besos que antes abundaban hoy se han convertido en la carencia que devasta las ruinas de lo que alguna vez nos atrevimos a llamar amor...
Ya no sé si sobran las palabras que nos decimos o si, por el contrario, lo que falta son nuestras miradas en esta habitación que parece reconocernos más a nosotros que nosotros a nuestro propio corazón.
Días atrás éramos el fervor perfecto y la devoción idiotizada de un amor prófugo pero sincero. Hoy, solo somos dos extraños intentando reconocerse con las mismas manos que tantas veces encontraron miles de excusas para dibujarse sin necesidad de un lienzo. La imaginación bastaba; los minutos fallecían en su afán de no convertirse en la penuria del tiempo que tanto necesitábamos para tratar de hallar en la piel los rastros de felicidad.
Y ahora... de todo aquello ya no queda nada.
Pero ¿qué más da?
Ahora nos faltan ganas y nos sobra el dolor.
Ya los besos que antes abundaban hoy se han convertido en la carencia que devasta las ruinas de lo que alguna vez nos atrevimos a llamar amor...
Última edición: