Cris Cam
Poeta adicto al portal
Metáfora perdida
A Adriana, 52 años después
Fue por un ocaso de luna.
¿Cómo llamar inquilina a una princesita suburbana?
De años tan pocos que rebela la conciencia.
Un repetido problema de almanaques;
uno mohoso y sepia con escenas de Sixto Molina,
otro de brillante led y GPS.
Más que una traslación de Saturno;
más que los de Camila y Atila, Rubens e Isabella;
Pero menos que los de Pablo y Marta.
Viajar, eso, viajar.
A la velocidad de la luz en un cubículo cerrado,
pero en sentido inverso,
para volver a tener sus años
pero en este tiempo.
Garboso y gentil.
Parecido a cuando Adriana;
séptimo grado,
se pintó los labios de furioso carmesí,
se puso un pañuelo de seda como collar;
y me invitó a tomar el té.
Pero, ¿Son aquellos 12 años como estos?
¡Ay!, Adriana, volver a encontrarte para pedirte perdón;
que no fue arrogancia sino una gravosa timidez
2018
A Adriana, 52 años después
Fue por un ocaso de luna.
¿Cómo llamar inquilina a una princesita suburbana?
De años tan pocos que rebela la conciencia.
Un repetido problema de almanaques;
uno mohoso y sepia con escenas de Sixto Molina,
otro de brillante led y GPS.
Más que una traslación de Saturno;
más que los de Camila y Atila, Rubens e Isabella;
Pero menos que los de Pablo y Marta.
Viajar, eso, viajar.
A la velocidad de la luz en un cubículo cerrado,
pero en sentido inverso,
para volver a tener sus años
pero en este tiempo.
Garboso y gentil.
Parecido a cuando Adriana;
séptimo grado,
se pintó los labios de furioso carmesí,
se puso un pañuelo de seda como collar;
y me invitó a tomar el té.
Pero, ¿Son aquellos 12 años como estos?
¡Ay!, Adriana, volver a encontrarte para pedirte perdón;
que no fue arrogancia sino una gravosa timidez
2018