Nommo
Poeta veterano en el portal
Si te instruyes,
alcanzarás conocimiento.
Si te educan,
obtendrás aplomo y valor.
Valores esenciales,
para esclarecer, de vez en cuándo,
y no tanto profundizar,
en fórmulas prolongadas,
científico en riesgo de demencia.
Da la cara. Ese invento,
que se vea de modo patente.
Ilústranos, con un dibujo
a mano alzada. Pues una imagen
vale más que mil palabras.
Sin embargo, la metáfora
es una creación mínima,
al igual que nuevos vocablos,
o las terapias,
desde el psicoanálisis de Freud.
Creaciones que nos enriquecen.
Puesto que el mero detalle,
cuenta. Al menos, a la hora
de cocinar, o de vestir, o de deducir,
o de limpiar una habitación.
Limpiándola de tantos vómitos.
¿ Verdad, congéneres ?
Tantos vómitos, por tanta cogorza
y borrachera.
Aquí se cuecen las neuronas,
en Whiskey, llamado por los indios,
agua-fuego.
¿ Cuántos borrachos habrá,
por kilómetro cuadrado,
en los cinco continentes ?
Y todos ansían llegar a dominar
una nación.
¿ Será posible tamaña aberración ?
¿ Será posible tal incongruencia ?
¿ Hasta qué punto profundizó
el investigador, para perder
su inteligencia ?
Y me lo encuentro hoy,
vomitando en el mismo dormitorio.
Orgulloso de ser hijo de Dios.
Y de que el Dolor le enseñe.
Le enseña los dientes afilados.
Le enseña los colmillos.
Le enseña el hacha y el cuchillo.
Lo lleva a la carnicería.
¡ Es broma, hombre ! Tranquilo...
Aunque no seas protagonista,
sino tan sólo, personaje secundario.
Recuerda todo el alfabeto.
La entrega de Pizzas, a domicilio.
¿ Entiendes ? Formal y puntual.
¡ No tan estrafalario !
alcanzarás conocimiento.
Si te educan,
obtendrás aplomo y valor.
Valores esenciales,
para esclarecer, de vez en cuándo,
y no tanto profundizar,
en fórmulas prolongadas,
científico en riesgo de demencia.
Da la cara. Ese invento,
que se vea de modo patente.
Ilústranos, con un dibujo
a mano alzada. Pues una imagen
vale más que mil palabras.
Sin embargo, la metáfora
es una creación mínima,
al igual que nuevos vocablos,
o las terapias,
desde el psicoanálisis de Freud.
Creaciones que nos enriquecen.
Puesto que el mero detalle,
cuenta. Al menos, a la hora
de cocinar, o de vestir, o de deducir,
o de limpiar una habitación.
Limpiándola de tantos vómitos.
¿ Verdad, congéneres ?
Tantos vómitos, por tanta cogorza
y borrachera.
Aquí se cuecen las neuronas,
en Whiskey, llamado por los indios,
agua-fuego.
¿ Cuántos borrachos habrá,
por kilómetro cuadrado,
en los cinco continentes ?
Y todos ansían llegar a dominar
una nación.
¿ Será posible tamaña aberración ?
¿ Será posible tal incongruencia ?
¿ Hasta qué punto profundizó
el investigador, para perder
su inteligencia ?
Y me lo encuentro hoy,
vomitando en el mismo dormitorio.
Orgulloso de ser hijo de Dios.
Y de que el Dolor le enseñe.
Le enseña los dientes afilados.
Le enseña los colmillos.
Le enseña el hacha y el cuchillo.
Lo lleva a la carnicería.
¡ Es broma, hombre ! Tranquilo...
Aunque no seas protagonista,
sino tan sólo, personaje secundario.
Recuerda todo el alfabeto.
La entrega de Pizzas, a domicilio.
¿ Entiendes ? Formal y puntual.
¡ No tan estrafalario !
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