Pcasasmartin
Poeta recién llegado
Qué indefensión del ser humano
ante sí mismo,
capaz de arriesgar su cuero por el vicio,
y acabar desgarrando la costura de su alma;
perdiendo en el camino
tanto el tiempo como el juicio
y arrojando todo ensueños y deseos a su espalda.
Con la mente confundida
y el corazón estremecido,
con las ganas del ansioso y las cadenas del cautivo,
cual mendigo que no siente ni los dedos ni el aliento
ya que en este atroz invierno ni calienta la esperanza...
Se adentró crédulo e incauto en un mundo pernicioso
con los ojos del curioso y el guiño de la inocencia
si bien fue su cometido, no sabía la consecuencia
conociendo la extensión, y no la profundidad;
y ese océano de inclemencia hundió el barco, sin esfuerzo,
pues no hay hombre en esta tierra que triunfe sobre la mar.
ante sí mismo,
capaz de arriesgar su cuero por el vicio,
y acabar desgarrando la costura de su alma;
perdiendo en el camino
tanto el tiempo como el juicio
y arrojando todo ensueños y deseos a su espalda.
Con la mente confundida
y el corazón estremecido,
con las ganas del ansioso y las cadenas del cautivo,
cual mendigo que no siente ni los dedos ni el aliento
ya que en este atroz invierno ni calienta la esperanza...
Se adentró crédulo e incauto en un mundo pernicioso
con los ojos del curioso y el guiño de la inocencia
si bien fue su cometido, no sabía la consecuencia
conociendo la extensión, y no la profundidad;
y ese océano de inclemencia hundió el barco, sin esfuerzo,
pues no hay hombre en esta tierra que triunfe sobre la mar.