Maximiliano Teyssier
Poeta recién llegado
Navegué un día en hermoso barco de abeto. Fue un viaje corto pero me marcó hasta los cimientos. Me desembarcó, también un día, en un puerto desconocido y vi a mi hermoso barco partir.
"No me esperes", me había dicho mi barco, pero no tuve voluntad para marcharme y esperé por 12 años, siempre con la esperanza de que volviera al puerto a reunirse con el marinero que dejó atrás.
Hoy pasó mi barco muy cerca de la costa, surcando las olas con firmeza. Lo ví tan seguro de su fuerza y hermoso sin igual. Los ví felices navegando en su propio mar.
Reconozco tu mirada, marinero, pues hace 12 años estuve en tu lugar, pero mi barco me olvidó.
Hoy recogí mis cosas y, en silencio, le dije adiós a quién un día me mostró el inmenso mar.
Buen viaje SS LUCIA.
"No me esperes", me había dicho mi barco, pero no tuve voluntad para marcharme y esperé por 12 años, siempre con la esperanza de que volviera al puerto a reunirse con el marinero que dejó atrás.
Hoy pasó mi barco muy cerca de la costa, surcando las olas con firmeza. Lo ví tan seguro de su fuerza y hermoso sin igual. Los ví felices navegando en su propio mar.
Reconozco tu mirada, marinero, pues hace 12 años estuve en tu lugar, pero mi barco me olvidó.
Hoy recogí mis cosas y, en silencio, le dije adiós a quién un día me mostró el inmenso mar.
Buen viaje SS LUCIA.