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Acá estoy de nuevo erguido para luchar con ahinco, tomo de nuevo mi espada y mi escudo para caminar, fresco y lleno de energía.
Hoy me visto con mis placas de metal las abolladas por monstruos, gigantes y ataques en batallas;
recojí rosas en el sendero, ninfas del bosque como Dafne me colaboraron para llevar las más hermosas.
No me importaron las sirenas y sus cantos yo estaba decidido para ir por mi princesa en un castillo en el cielo y arrullada por las estrellas es como la luna con fulgor propio, en medio de un cenit, etérea ella, donde solo los dioses la observan, pero en ese camino hacia a ti voy mi Deidad terrenal, porque cuando bajes a la tierra mi dama, acá estará tu caballero.
Acá estoy de nuevo erguido para luchar con ahinco, tomo de nuevo mi espada y mi escudo para caminar, fresco y lleno de energía.
Hoy me visto con mis placas de metal las abolladas por monstruos, gigantes y ataques en batallas;
recojí rosas en el sendero, ninfas del bosque como Dafne me colaboraron para llevar las más hermosas.
No me importaron las sirenas y sus cantos yo estaba decidido para ir por mi princesa en un castillo en el cielo y arrullada por las estrellas es como la luna con fulgor propio, en medio de un cenit, etérea ella, donde solo los dioses la observan, pero en ese camino hacia a ti voy mi Deidad terrenal, porque cuando bajes a la tierra mi dama, acá estará tu caballero.
Me ha gustado como ese caballero ha luchado con fervor, en su búsqueda incansable del amor.
Nos debería servir de reflexión su valentía y dedicación.
Siempre es un honor visitar sus versos.