kanb
Poeta fiel al portal
Esta noche sos mi destino rubio,
quiero tus manos codiciosas en mi piel,
que tus labios gruesos entendidos
dejen a mi habla sin motivo de ser,
arráncame la ropa con tu deseo
hazme el amor hasta con el pensamiento
y no me dejes ir cuando quiera hacerlo,
retenme con la luz de tus ojos bellos
tus palabras y tu sonrisa
que hoy son cárcel de mi vuelo
y parece que no hubiera otro camino,
más que aquél que lleva a ti.
Esta noche sos mi destino rubio,
quisiera que vengas a mi encuentro,
que irrumpas en mi puerta a una hora inapropiada,
en respuesta a mi llamado mudo,
que repito a mis adentros sin decirte nada,
sabes tú que aunque no lo pida
muero de ganas de tenerte frente a mí
en la oscuridad de mi morada,
no quiero estar sola esta noche y en tus ojos
se pierden los relojes
y solo es trascendente la fortuna
de que estés conmigo aquí.
Esta noche sos mi destino rubio,
en tus brazos fuertes me dejo ir
hago oraciones en silencio
para que no amanezca de nuevo,
y hacer eterno el tiempo
que en la pasión de tu cuerpo viví,
¿Que no debiera hacerlo?
Me es injusto desobedecer el deseo,
desconocer tu designio
ignorar el sentimiento que desgarra las razones,
dejar morir las intenciones,
al impulso darle la espalda,
y a tu propuesta de cielo hacer caso omiso.
quiero tus manos codiciosas en mi piel,
que tus labios gruesos entendidos
dejen a mi habla sin motivo de ser,
arráncame la ropa con tu deseo
hazme el amor hasta con el pensamiento
y no me dejes ir cuando quiera hacerlo,
retenme con la luz de tus ojos bellos
tus palabras y tu sonrisa
que hoy son cárcel de mi vuelo
y parece que no hubiera otro camino,
más que aquél que lleva a ti.
Esta noche sos mi destino rubio,
quisiera que vengas a mi encuentro,
que irrumpas en mi puerta a una hora inapropiada,
en respuesta a mi llamado mudo,
que repito a mis adentros sin decirte nada,
sabes tú que aunque no lo pida
muero de ganas de tenerte frente a mí
en la oscuridad de mi morada,
no quiero estar sola esta noche y en tus ojos
se pierden los relojes
y solo es trascendente la fortuna
de que estés conmigo aquí.
Esta noche sos mi destino rubio,
en tus brazos fuertes me dejo ir
hago oraciones en silencio
para que no amanezca de nuevo,
y hacer eterno el tiempo
que en la pasión de tu cuerpo viví,
¿Que no debiera hacerlo?
Me es injusto desobedecer el deseo,
desconocer tu designio
ignorar el sentimiento que desgarra las razones,
dejar morir las intenciones,
al impulso darle la espalda,
y a tu propuesta de cielo hacer caso omiso.
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