AZIF-AL-DAHNA
Poeta adicto al portal
Mi espera en el laboratorio
Me despierto en cilíndrica piscina,
flotando en formalina,
que es ahora mi hogar y mi alimento.
Desquiciado y macabro experimento
me dio el entendimiento
y poderes que nadie se imagina.
Era un feto en la vida intrauterina
de madre que termina
cambiándolo por trago y pegamento
que sumieron su vida en excremento,
desde el primer momento,
llevándola directo hacia la ruina.
Fui el primero que atravesó el camino
que conduce hasta el valle de la muerte
y tras yacer inerte
fue traído de vuelta hacia la vida.
No fue magia, tampoco fue la suerte,
sino sólo la ciencia prohibida,
osada, atrevida,
quien me hizo el señor de mi destino.
Y aunque al hombre, mi psiquis lo domina,
mi visual es mezquina
atrapado en un vil laboratorio.
Asi es que sólo muestro al directorio
un pésimo envoltorio
mientras mi desarrollo se termina.
Y de noche, si nadie me examina,
mi mente sibilina
hace gala de un amplio repertorio
de poderes que van de lo ilusorio
a lo premonitorio
pasando por kinesis asesina.
Mas espero en mi estanque, prisionero,
controlando al equipo especialista,
doctor y genetista,
además de ingenieros del proyecto.
No sospechan quién es el concertista
y me ignoran cual fenómeno abyecto,
mi plan marcha perfecto.
Mientras tanto, los miro y sólo espero.
Me despierto en cilíndrica piscina,
flotando en formalina,
que es ahora mi hogar y mi alimento.
Desquiciado y macabro experimento
me dio el entendimiento
y poderes que nadie se imagina.
Era un feto en la vida intrauterina
de madre que termina
cambiándolo por trago y pegamento
que sumieron su vida en excremento,
desde el primer momento,
llevándola directo hacia la ruina.
Fui el primero que atravesó el camino
que conduce hasta el valle de la muerte
y tras yacer inerte
fue traído de vuelta hacia la vida.
No fue magia, tampoco fue la suerte,
sino sólo la ciencia prohibida,
osada, atrevida,
quien me hizo el señor de mi destino.
Y aunque al hombre, mi psiquis lo domina,
mi visual es mezquina
atrapado en un vil laboratorio.
Asi es que sólo muestro al directorio
un pésimo envoltorio
mientras mi desarrollo se termina.
Y de noche, si nadie me examina,
mi mente sibilina
hace gala de un amplio repertorio
de poderes que van de lo ilusorio
a lo premonitorio
pasando por kinesis asesina.
Mas espero en mi estanque, prisionero,
controlando al equipo especialista,
doctor y genetista,
además de ingenieros del proyecto.
No sospechan quién es el concertista
y me ignoran cual fenómeno abyecto,
mi plan marcha perfecto.
Mientras tanto, los miro y sólo espero.