He soltado mi carga, y ahora entiendo
que el peso no era el mundo, sino el miedo;
la calma no es un puerto ni un remedo,
es el faro interior que voy tejiendo.
Las sombras que acechaban ya son mías,
les di hogar, las miré sin resistencia;
y al volverme su dueño, la existencia
se tornó claridad en mis umbrías.
Libre soy, no por huir de la tormenta,
sino por ser la roca en que descansa;
mi paz no está en el viento ni en la lanza,
sino en mi ser que fluye y se sustenta.
Amo el ahora, y sé que lo que viene
es fruto de mi luz, que no se extingue.
que el peso no era el mundo, sino el miedo;
la calma no es un puerto ni un remedo,
es el faro interior que voy tejiendo.
Las sombras que acechaban ya son mías,
les di hogar, las miré sin resistencia;
y al volverme su dueño, la existencia
se tornó claridad en mis umbrías.
Libre soy, no por huir de la tormenta,
sino por ser la roca en que descansa;
mi paz no está en el viento ni en la lanza,
sino en mi ser que fluye y se sustenta.
Amo el ahora, y sé que lo que viene
es fruto de mi luz, que no se extingue.