Lagrima de Luna
Poeta recién llegado
Van a hacer dos años desde que cambiaste mi vida.
Antes, era una chica normal, pura pila,
delgada pero no tanto. Estaba bien.
Un día empezaron los cambios,
empecé a engordar y engordar..
No comía, y engordaba mas y mas..
Me empecé a sentir mal..
Dormía, dormía, y dormía..
Lo único que podía hacer era dormir,
porque mi cansancio era mas fuerte que cualquier cosa.
Mi piel empezó a cambiar su textura,
de suave y tersa, a seca y áspera.
Mis manos, mis pies y mi cara se empezaron a hinchar..
Fui al medico, no me encontraron nada.
Los malos síntomas seguían apoderándose de mi,
no me dejaban pensar.
Bajó mi rendimiento no solo físico,
sino también intelectual.
No podía retener nada en mi memoria,
olvidaba todo, lo que hacia, lo que decía,
pasaban dos minutos de terminar una frase
y preguntarle a mi oyente si le había dicho tal o cual cosa,
o le repetía lo que le quería decir,
porque no me acordaba si se lo había dicho.
También me paso de tener que preguntar mas de dos veces
qué era lo que me habían contestado, porque no lo retenía.
Llegó el día en que por fin el medico me diagnosticó.
Ahí estabas, habías cambiado mi vida en un ciento por ciento.
Eras vos, que tanto mal me hacías.
Ahora hemos aprendido a convivir..
Nos hemos adaptado a los golpes..
Y aunque aún tenemos nuestros días,
aunque aún hay muchos baches, nos llevamos bastante bien.
Siempre vas a estar conmigo, hasta el día que muera,
así que no me queda otra que aceptarte.
Aunque muchas veces me cuesta,
aprendo día a día a vivir con vos.
Sé que la "pastillita" me va a acompañar hasta el ultimo día,
pero ya me acostumbre.
Así que cuando quieras vencerme, te voy a dar batalla.
Cuando quieras derribarme, me voy a levantar.
Ya está decidido, voy a vivir como si fuera una persona sana,
voy a hacer el mejor de los esfuerzos por estar bien.
Antes, era una chica normal, pura pila,
delgada pero no tanto. Estaba bien.
Un día empezaron los cambios,
empecé a engordar y engordar..
No comía, y engordaba mas y mas..
Me empecé a sentir mal..
Dormía, dormía, y dormía..
Lo único que podía hacer era dormir,
porque mi cansancio era mas fuerte que cualquier cosa.
Mi piel empezó a cambiar su textura,
de suave y tersa, a seca y áspera.
Mis manos, mis pies y mi cara se empezaron a hinchar..
Fui al medico, no me encontraron nada.
Los malos síntomas seguían apoderándose de mi,
no me dejaban pensar.
Bajó mi rendimiento no solo físico,
sino también intelectual.
No podía retener nada en mi memoria,
olvidaba todo, lo que hacia, lo que decía,
pasaban dos minutos de terminar una frase
y preguntarle a mi oyente si le había dicho tal o cual cosa,
o le repetía lo que le quería decir,
porque no me acordaba si se lo había dicho.
También me paso de tener que preguntar mas de dos veces
qué era lo que me habían contestado, porque no lo retenía.
Llegó el día en que por fin el medico me diagnosticó.
Ahí estabas, habías cambiado mi vida en un ciento por ciento.
Eras vos, que tanto mal me hacías.
Ahora hemos aprendido a convivir..
Nos hemos adaptado a los golpes..
Y aunque aún tenemos nuestros días,
aunque aún hay muchos baches, nos llevamos bastante bien.
Siempre vas a estar conmigo, hasta el día que muera,
así que no me queda otra que aceptarte.
Aunque muchas veces me cuesta,
aprendo día a día a vivir con vos.
Sé que la "pastillita" me va a acompañar hasta el ultimo día,
pero ya me acostumbre.
Así que cuando quieras vencerme, te voy a dar batalla.
Cuando quieras derribarme, me voy a levantar.
Ya está decidido, voy a vivir como si fuera una persona sana,
voy a hacer el mejor de los esfuerzos por estar bien.