carlos_cisneros
Poeta asiduo al portal
Soy el viento.
Esa noche se presentó rara para mí... La Luna parecía estar muy cerca a nosotros que alumbraba todo con ese resplandor robado al Sol, y aunque mis hermanos dormían con tranquilidad, tuve la osadía de querer explorar fuera de mi cuarto...
Estaba sentado bajo la higuera; ese árbol en medio del pequeño jardín, donde los canarios, cubiertos en sus jaulas, descansaban. Una piedra grande le servía de asiento, y recostaba su espalda sobre el tallo.
Me acerque a él con el silencio, y me miro con la ternura de siempre...
"Ven, acércate...
No hay que temer a la noche, sólo es la manta que cubre a todos para hacernos descansar"...
Mis pasos cortos se apresuraron, y me sentó en sus rodillas para poder abrigarme con sus brazos...
"No hace frío hoy, y es cálida la luna que nos regala su hermosura... ¿la vez?...
Es tan bella como los ojos de tu madre, los cuales tu también los tienes..."
Mi perro se acerca, y se acuesta en nuestros pies...
Un beso tierno se queda en mi cabeza, y sus latidos me arrullan...
"No hay que temer a la noche"...
"No hay que temer a
la
noche"...
Soy el viento.
Esa noche se presentó rara para mí... La Luna parecía estar muy cerca a nosotros que alumbraba todo con ese resplandor robado al Sol, y aunque mis hermanos dormían con tranquilidad, tuve la osadía de querer explorar fuera de mi cuarto...
Estaba sentado bajo la higuera; ese árbol en medio del pequeño jardín, donde los canarios, cubiertos en sus jaulas, descansaban. Una piedra grande le servía de asiento, y recostaba su espalda sobre el tallo.
Me acerque a él con el silencio, y me miro con la ternura de siempre...
"Ven, acércate...
No hay que temer a la noche, sólo es la manta que cubre a todos para hacernos descansar"...
Mis pasos cortos se apresuraron, y me sentó en sus rodillas para poder abrigarme con sus brazos...
"No hace frío hoy, y es cálida la luna que nos regala su hermosura... ¿la vez?...
Es tan bella como los ojos de tu madre, los cuales tu también los tienes..."
Mi perro se acerca, y se acuesta en nuestros pies...
Un beso tierno se queda en mi cabeza, y sus latidos me arrullan...
"No hay que temer a la noche"...
"No hay que temer a
la
noche"...
Soy el viento.