pecadocapital79
Poeta adicto al portal
¿ Que se puede esperar de mí?
Soy de la generación de Sabrina
a pecho descubierto.
Perdí mi infancia en un pezón,
censuré barrio sésamo,
le compre un nuevo vestido a heidi
que jamás se puso
y nunca acabé por enterarme
si Marco encontró a su madre.
Suspiraba porque el coyote acertara de una vez
en aquel pajarraco veloz y bromista.
Por ver a silvestre escupiendo plumas amarillas
porque dàrtangan se hiciera el harakiri,
que a snoopy le cayera una insolación
y fuera invierno para siempre
en el pueblo de los osos amorosos.
Blancanieves se hacía la dormida por un beso
y mi fetichismo lamia los zapatos a la cenicienta,
le levantaba la falda a pocahontas
y buceaba buscando otra sirenita
que quisiera caminar.
Caperucita siempre me pareció una buscona
y quise ser el lobo muchas veces.
Oliver corría a cámara lenta
atravesando un campo
en diez capitulos,
yo le metia goles
en mis sueños húmedos
a la vecina del cuarto.
Mi profesora de lengua fue incapaz
de enseñarme un solo verbo,
pero aprendí anatomia en cada descuido.
Perdí mi infancia en un pezón,
hoy la busco sin éxito
mas allá de mis escombros
pero nada,
nada es tan excitante como la primera vez,
como el descubrimiento, no el acto.
¿ Que se puede esperar de mí?
Soy de la generación de Sabrina
a pecho descubierto.
Soy de la generación de Sabrina
a pecho descubierto.
Perdí mi infancia en un pezón,
censuré barrio sésamo,
le compre un nuevo vestido a heidi
que jamás se puso
y nunca acabé por enterarme
si Marco encontró a su madre.
Suspiraba porque el coyote acertara de una vez
en aquel pajarraco veloz y bromista.
Por ver a silvestre escupiendo plumas amarillas
porque dàrtangan se hiciera el harakiri,
que a snoopy le cayera una insolación
y fuera invierno para siempre
en el pueblo de los osos amorosos.
Blancanieves se hacía la dormida por un beso
y mi fetichismo lamia los zapatos a la cenicienta,
le levantaba la falda a pocahontas
y buceaba buscando otra sirenita
que quisiera caminar.
Caperucita siempre me pareció una buscona
y quise ser el lobo muchas veces.
Oliver corría a cámara lenta
atravesando un campo
en diez capitulos,
yo le metia goles
en mis sueños húmedos
a la vecina del cuarto.
Mi profesora de lengua fue incapaz
de enseñarme un solo verbo,
pero aprendí anatomia en cada descuido.
Perdí mi infancia en un pezón,
hoy la busco sin éxito
mas allá de mis escombros
pero nada,
nada es tan excitante como la primera vez,
como el descubrimiento, no el acto.
¿ Que se puede esperar de mí?
Soy de la generación de Sabrina
a pecho descubierto.