Acción Juliética
Poeta recién llegado
No te pido que vuelvas
a rescatarme de mis propios fantasmas,
de tu propia sombra que me persigue.
No te pido que vengas a llenarme tu ausencia,
o que vengas a cumplir mis fantasías,
sentimentales, eróticas y
perturbadoras que tengo de ti.
Solo te pido que alguna noche,
antes de dormir,
me envíes un beso para que me abrigue,
me digas “buenas noches” aunque no te escuche,
me des un pasaje para entrar en tu memoria,
pero uno especial, uno que me lleve a lo más oscuro,
a lo más indicente, a lo que siempre has callado.
Cómo quisiera tenerte aquí, en lo cotidiano,
verte reír, hacerte reír, o que te rías de mí,
no importa, tu sonrisa vale una vida.
Lo único que me gusta de que lo nuestro
haya sido tan corto, es que puedo darle
mil vueltas en mi cabeza, de principio a fin,
y ¿por qué no? inventar otros mundos,
otras calles, otros parques, en los que me quieres,
en los que me dices que no puedes vivir sin mí.
Mi diosa, mi bien extrañada,
comprendí que no puedo olvidarte,
que me niego a hacerlo,
que necesito sentirte o torturarme con tus recuerdos.
No quiero saber que puedo hacerlo,
hay momentos en lo que me quedo en silencio
solo para fingir que te escucho, que dices mi nombre,
que ries.. y sí, vuelvo a repetir tu risa porque es mi adicción.
Qué triste es saber que nada ocurrió al final,
que nos tuvimos, nos bebimos, y nos entregamos
para nada fuimos, nada somos, nada seremos,
solo recuerdos, en lo absurdo de suponer estar vivos.
Déjame al menos la puerta abierta de tu pasado,
no me olvides, nuestro primer beso, el último,
algún día puedes necesitarme,
un poco de mí o de mi infierno, tú decides,
te quiero, no lo olvides, te quiero, no lo olvido.
a rescatarme de mis propios fantasmas,
de tu propia sombra que me persigue.
No te pido que vengas a llenarme tu ausencia,
o que vengas a cumplir mis fantasías,
sentimentales, eróticas y
perturbadoras que tengo de ti.
Solo te pido que alguna noche,
antes de dormir,
me envíes un beso para que me abrigue,
me digas “buenas noches” aunque no te escuche,
me des un pasaje para entrar en tu memoria,
pero uno especial, uno que me lleve a lo más oscuro,
a lo más indicente, a lo que siempre has callado.
Cómo quisiera tenerte aquí, en lo cotidiano,
verte reír, hacerte reír, o que te rías de mí,
no importa, tu sonrisa vale una vida.
Lo único que me gusta de que lo nuestro
haya sido tan corto, es que puedo darle
mil vueltas en mi cabeza, de principio a fin,
y ¿por qué no? inventar otros mundos,
otras calles, otros parques, en los que me quieres,
en los que me dices que no puedes vivir sin mí.
Mi diosa, mi bien extrañada,
comprendí que no puedo olvidarte,
que me niego a hacerlo,
que necesito sentirte o torturarme con tus recuerdos.
No quiero saber que puedo hacerlo,
hay momentos en lo que me quedo en silencio
solo para fingir que te escucho, que dices mi nombre,
que ries.. y sí, vuelvo a repetir tu risa porque es mi adicción.
Qué triste es saber que nada ocurrió al final,
que nos tuvimos, nos bebimos, y nos entregamos
para nada fuimos, nada somos, nada seremos,
solo recuerdos, en lo absurdo de suponer estar vivos.
Déjame al menos la puerta abierta de tu pasado,
no me olvides, nuestro primer beso, el último,
algún día puedes necesitarme,
un poco de mí o de mi infierno, tú decides,
te quiero, no lo olvides, te quiero, no lo olvido.