Fue por tu cinta roja:
huella, señuelo, o tal vez ambas cosas,
que sujeto a nocturnas mariposas
he salido a buscarte,
trepando árboles y escalando puentes
por trenes y durmientes,
con ansias insurgentes, desmedidas,
de misterio embebidas.
La llama no se apaga
¡ te encontraré sin verte hermosa Maga ¡