Mi más bonita casualidad (con videopoema)

Sara Lebrel

Poeta recién llegado
Mi bonita casualidad
He sido demonio por fuera
y diosa por dentro.
He sido, aunque tú no hayas estado
y eso me gusta.
Te hice presente para darte mi futuro
y me doliste en la clavícula
al sentir el peso del aire espeso de tus pulmones.
Y ahora solo quiero comerte el aire,
que sientas que te falta la respiración
y no encuentres ningún inhalador.
Quiero que muerdas el polvo y me lo eches,
que seas dios conmigo y que estés
aunque yo haya sido.
Que qué sabrá Bécquer de poesía
si no te ha visto susurrar recetas en mi garganta,
que el despertador no tiene ningún sentido
si me despierta diez minutos antes y no puedo rendirte.
Perteneceré a tu pasado más perfecto,
me convertirás en fuiste y en ya no serás.
Y no volveré. Y ya no te querré.
Y ya no seremos. Ni haremos.
Solamente serás.
Y me acordaré de la bonita casualidad
que fuiste conmigo.
De cómo apurabas las últimas caladas
de mi aire en cualquier rincón de Madrid,
entre gente infeliz que finge felicidad
en la calle del miedo.
Me acordaré de ti,
de lo que pudo ser si me hubieses mirado
de otra manera.
Un condicional hipotético, pasado
y frustrado, porque no puede volver a atrás.
Si me llevas al olvido, llévame bien.
No dejes que me pierda ni que divague entre tus cosas
sin rosas con las que adornar
este bonito soplo que me nace.
Sin mi más bonita casualidad.

 
Perfecto vídeo con el recitado del poema que nos ofreces compartiendo sentires que van desbordando de tus recuerdos en momentos vividos.

x_41b01f23_zps6fkjobei.gif
 
Mi bonita casualidad
He sido demonio por fuera
y diosa por dentro.
He sido, aunque tú no hayas estado
y eso me gusta.
Te hice presente para darte mi futuro
y me doliste en la clavícula
al sentir el peso del aire espeso de tus pulmones.
Y ahora solo quiero comerte el aire,
que sientas que te falta la respiración
y no encuentres ningún inhalador.
Quiero que muerdas el polvo y me lo eches,
que seas dios conmigo y que estés
aunque yo haya sido.
Que qué sabrá Bécquer de poesía
si no te ha visto susurrar recetas en mi garganta,
que el despertador no tiene ningún sentido
si me despierta diez minutos antes y no puedo rendirte.
Perteneceré a tu pasado más perfecto,
me convertirás en fuiste y en ya no serás.
Y no volveré. Y ya no te querré.
Y ya no seremos. Ni haremos.
Solamente serás.
Y me acordaré de la bonita casualidad
que fuiste conmigo.
De cómo apurabas las últimas caladas
de mi aire en cualquier rincón de Madrid,
entre gente infeliz que finge felicidad
en la calle del miedo.
Me acordaré de ti,
de lo que pudo ser si me hubieses mirado
de otra manera.
Un condicional hipotético, pasado
y frustrado, porque no puede volver a atrás.
Si me llevas al olvido, llévame bien.
No dejes que me pierda ni que divague entre tus cosas
sin rosas con las que adornar
este bonito soplo que me nace.
Sin mi más bonita casualidad.


Rabia, dolor, frustración, determinación y amor, todo ello hermosamente combinado para un poema fantástico. Creo que tú, Poeta, entre mordiscos de aire, lo estás llevando a él al olvido... ¡y bien llevado! O adonde nos lleva la muerte: a la taxidermia, a ser recuerdos inmóviles que traspasaron el umbral de lo posible, el limbo de lo que no puede tener regreso aunque se lo recuerde. No lo sé y no importa tampoco. Importa tu poema que es hermoso. Un saludo cordial.
 
Última edición:
Mi bonita casualidad
He sido demonio por fuera
y diosa por dentro.
He sido, aunque tú no hayas estado
y eso me gusta.
Te hice presente para darte mi futuro
y me doliste en la clavícula
al sentir el peso del aire espeso de tus pulmones.
Y ahora solo quiero comerte el aire,
que sientas que te falta la respiración
y no encuentres ningún inhalador.
Quiero que muerdas el polvo y me lo eches,
que seas dios conmigo y que estés
aunque yo haya sido.
Que qué sabrá Bécquer de poesía
si no te ha visto susurrar recetas en mi garganta,
que el despertador no tiene ningún sentido
si me despierta diez minutos antes y no puedo rendirte.
Perteneceré a tu pasado más perfecto,
me convertirás en fuiste y en ya no serás.
Y no volveré. Y ya no te querré.
Y ya no seremos. Ni haremos.
Solamente serás.
Y me acordaré de la bonita casualidad
que fuiste conmigo.
De cómo apurabas las últimas caladas
de mi aire en cualquier rincón de Madrid,
entre gente infeliz que finge felicidad
en la calle del miedo.
Me acordaré de ti,
de lo que pudo ser si me hubieses mirado
de otra manera.
Un condicional hipotético, pasado
y frustrado, porque no puede volver a atrás.
Si me llevas al olvido, llévame bien.
No dejes que me pierda ni que divague entre tus cosas
sin rosas con las que adornar
este bonito soplo que me nace.
Sin mi más bonita casualidad.

Hay casualidades que pueden marcar una vida para siempre, el amor, como todo, muchas veces está en manos del azar. Precioso poema amiga Sara, me ha gustado muchísimo, escribes muy bien, con ingenio y talento. Abrazote vuela. Paco.
 
Mi bonita casualidad
He sido demonio por fuera
y diosa por dentro.
He sido, aunque tú no hayas estado
y eso me gusta.
Te hice presente para darte mi futuro
y me doliste en la clavícula
al sentir el peso del aire espeso de tus pulmones.
Y ahora solo quiero comerte el aire,
que sientas que te falta la respiración
y no encuentres ningún inhalador.
Quiero que muerdas el polvo y me lo eches,
que seas dios conmigo y que estés
aunque yo haya sido.
Que qué sabrá Bécquer de poesía
si no te ha visto susurrar recetas en mi garganta,
que el despertador no tiene ningún sentido
si me despierta diez minutos antes y no puedo rendirte.
Perteneceré a tu pasado más perfecto,
me convertirás en fuiste y en ya no serás.
Y no volveré. Y ya no te querré.
Y ya no seremos. Ni haremos.
Solamente serás.
Y me acordaré de la bonita casualidad
que fuiste conmigo.
De cómo apurabas las últimas caladas
de mi aire en cualquier rincón de Madrid,
entre gente infeliz que finge felicidad
en la calle del miedo.
Me acordaré de ti,
de lo que pudo ser si me hubieses mirado
de otra manera.
Un condicional hipotético, pasado
y frustrado, porque no puede volver a atrás.
Si me llevas al olvido, llévame bien.
No dejes que me pierda ni que divague entre tus cosas
sin rosas con las que adornar
este bonito soplo que me nace.
Sin mi más bonita casualidad.

Hermoso sin palabras me dejas
 
Mi bonita casualidad
He sido demonio por fuera
y diosa por dentro.
He sido, aunque tú no hayas estado
y eso me gusta.
Te hice presente para darte mi futuro
y me doliste en la clavícula
al sentir el peso del aire espeso de tus pulmones.
Y ahora solo quiero comerte el aire,
que sientas que te falta la respiración
y no encuentres ningún inhalador.
Quiero que muerdas el polvo y me lo eches,
que seas dios conmigo y que estés
aunque yo haya sido.
Que qué sabrá Bécquer de poesía
si no te ha visto susurrar recetas en mi garganta,
que el despertador no tiene ningún sentido
si me despierta diez minutos antes y no puedo rendirte.
Perteneceré a tu pasado más perfecto,
me convertirás en fuiste y en ya no serás.
Y no volveré. Y ya no te querré.
Y ya no seremos. Ni haremos.
Solamente serás.
Y me acordaré de la bonita casualidad
que fuiste conmigo.
De cómo apurabas las últimas caladas
de mi aire en cualquier rincón de Madrid,
entre gente infeliz que finge felicidad
en la calle del miedo.
Me acordaré de ti,
de lo que pudo ser si me hubieses mirado
de otra manera.
Un condicional hipotético, pasado
y frustrado, porque no puede volver a atrás.
Si me llevas al olvido, llévame bien.
No dejes que me pierda ni que divague entre tus cosas
sin rosas con las que adornar
este bonito soplo que me nace.
Sin mi más bonita casualidad.


Hermoso Sara, mucha calidad tiene tu tinta para expresar y transmitir tus emociones, "si me llevas al olvido, llevame bien.", me encanto esa linea, nunca deseamos morir así en el olvido, un amor aunque termine se le quiere que quede en la nostalgia, un abrazo.
 
Mi bonita casualidad
He sido demonio por fuera
y diosa por dentro.
He sido, aunque tú no hayas estado
y eso me gusta.
Te hice presente para darte mi futuro
y me doliste en la clavícula
al sentir el peso del aire espeso de tus pulmones.
Y ahora solo quiero comerte el aire,
que sientas que te falta la respiración
y no encuentres ningún inhalador.
Quiero que muerdas el polvo y me lo eches,
que seas dios conmigo y que estés
aunque yo haya sido.
Que qué sabrá Bécquer de poesía
si no te ha visto susurrar recetas en mi garganta,
que el despertador no tiene ningún sentido
si me despierta diez minutos antes y no puedo rendirte.
Perteneceré a tu pasado más perfecto,
me convertirás en fuiste y en ya no serás.
Y no volveré. Y ya no te querré.
Y ya no seremos. Ni haremos.
Solamente serás.
Y me acordaré de la bonita casualidad
que fuiste conmigo.
De cómo apurabas las últimas caladas
de mi aire en cualquier rincón de Madrid,
entre gente infeliz que finge felicidad
en la calle del miedo.
Me acordaré de ti,
de lo que pudo ser si me hubieses mirado
de otra manera.
Un condicional hipotético, pasado
y frustrado, porque no puede volver a atrás.
Si me llevas al olvido, llévame bien.
No dejes que me pierda ni que divague entre tus cosas
sin rosas con las que adornar
este bonito soplo que me nace.
Sin mi más bonita casualidad.

Hermoso el poema y la intensidad en su voz al declamar un poema tan bonito y cargado de tanto sentimiento, un placer para mi pasar y apreciar su arte y su pluma, saludos cordiales ;)
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba